Julio Iglesias presenta conversaciones con la denunciante para defender su inocencia

Las pruebas publicadas en redes abren la posibilidad de que la denuncia de su antigua trabajadora pueda deberse a un ataque de celos debido a su insistencia

El cantante Julio Iglesias ha realizado su segunda publicación en redes sociales desde que saltara el escándalo por el que dos trabajadoras le acusaban de agresión sexual cuando trabajan para él en sus exclusivas mansiones de República Dominicana y Bahamas. Tras la investigación de Eldiario.es que tiene visos de dejar en muy mal lugar al periódico digital, debido a la falta de pruebas, varios medios han publicado informaciones que no casan con los hechos descritos. Y el artista ha publicado ahora conversaciones privadas de wasap en las que una de las demandantes, la misma de la que hablan las últimas informaciones, se muestra muy cariñosa, e incluso, insistente, supuestamente en las fechas posteriores a la agresión.

El cantante de «me va, me va» publicó un texto en el que acusa a la Fiscalía de impedirle «ejercer mi defensa» y que no se le había entregado «una copia» de la denuncia. De modo que asegura que las redes sociales son el único medio que le permite «ejercer su derecho a la defensa«. De este modo, ha publicado más conversaciones con la denunciante, lo que hay que añadir a las aportadas por otros medios. En ellas hay un patrón común. La mujer es la que en todo momento comienza las comunicaciones con él, mostrándose incluso insistente, ya que por lo general él no le contesta o lo hace brevemente y ella, en un tono muy cariñoso que desmonta la acusación, continúa hablándole. En todo caso, sería Julio el que podría denunciarle por atosigarle. Ahora lo hará por acusación falsa.

De este modo, la investigación que se montó Eldiario.es va desmontándose paulatinamente. En su intento de fabricar abusadores sexuales en personas de una orientación más tradicional y con un estatus económico alto, han metido la pata hasta el fondo. Ahora, Iglesias podrá llevar a los tribunales al citado medio por calumnias y difamaciones y por derecho al honor. Una prefabricación que, como toda mentira, sale tarde o temprano. Es totalmente inviable que alguien que ha sufrido agresiones sexuales continúe trabajando junto a su agresor y le profese tal cariño y respeto.