Tras lo de Epstein, ahora Macron pide contundencia contra el antisemitismo en Francia

Ha llevado a sus país a una decadencia y una delincuencia tercermundista, pero ahora le preocupa el 0,67% de la población

«Mi país sin judíos es como un árbol sin tronco». Esa frase no la ha pronunciado Netanyahu, ni siquiera Donald Trump. Ayer, el presidente de Francia, Emmanuel Macron soltó esta frase tras la polémica surgida respecto al papel de los judíos en el mundo tras el escándalo de Jeffrey Epstein, de esa misma descendencia. Es curioso que en un país de 67 millones de habitantes, el 0,65% de la población represente el tronco o los cimientos del mismo. Se estima que en Francia, cerca de 440.000 personas son de origen judío. No se entiende por tanto, a priori, esta defensa de una comunidad en concreto, cuando Francia se ha convertido en un estercolero respecto a lo que fue. Otro presidente que, como Sánchez, sigue la agenda marcada, sin importarle lo más mínimo los índices de criminalidad del país que dirige.

Francia es uno de esos países que ya nunca volverán a brillar como lo hicieron. En su día, una de las mecas de la cristiandad, del arte y la cultura donde se levantaron multitud de iglesias, catedrales, castillos y obras sublimes. París pasó de ser la ciudad de la luz y el amor a tener que vigilar por donde caminas para que no te atraquen. Un estado fallido. El mundo entero pudo apreciar, por ejemplo, en la final de la Champions de 2022 disputado en el estadio de Saint-Dennis cómo bandas armadas extranjeras atracaban a plena luz del día a los aficionados que solo querían ver un partido de fútbol robándoles las entradas y las pertenencias. Otros muchos se colaron en el estadio, propio de una imagen tercermundista.

Si nos atenemos a las últimas estadísticas de 2024, se registró un aumento en homicidios y violencia contra las personas respecto a años anteriores, con más de 1.000 muertes violentas en 2024, superando en torno a un 28 % el nivel de 2016, según informes basados en datos oficiales franceses. Esto incluye intentos de homicidio y violencia física generalizada. La violencia sexual también ha crecido de forma notable, con cifras de más de 120.000 delitos de este tipo en 2024, y aumentos anuales notables presentes en varios informes oficiosos.

Pero eso al niño bonito de los Rotschild no le importa, lo que le preocupa es el creciente aumento del racismo y el antisemitismo de franceses que han visto en directo la destrucción de su país, la tercermundización y la caída de una nación respetada. De eso no hablará, habla de lo que le dicen que tiene que hablar. Quizás será porque este títere trabajó cuatro años para los Rostchild, un buen preludio para ser aupado al poder. Nada es casualidad. Los Rotschild son una familia de banqueros judíos cuyo patriarca, Mayer Amschel Rothschild fundó la dinastía en Frankfurt, Alemania. Sus cinco hijos expandieron la red bancaria familiar por Londres, París, Viena, Nápoles y Frankfurt, convirtiéndose en una de las familias más ricas y poderosas de Europa. Sigue la huella del dinero…

Por tanto, toda sospecha sobre las verdaderas intenciones de Macron está bien fundamentada. Entre sus voluntades estuvo la idea de mandar a franceses a combatir en la guerra entre Ucrania y Rusia, que nada tiene que ver con ellos. Muchos franceses le acusas de servir a los poderosos y no a las clases medias. Instauró una especie de dictadura durante la pandemia…. Todo lo que rodea a este individuo nos dirige hacia una fachada bonita que esconde algo turbio. Sus verdaderas intenciones no parecen las correctas.

También generó suspicacias su matrimonio con su profesora, Brigitte Macron, 24 años más mayor que él. Podríamos pensar que triunfó el amor, pero sin duda es otro capítulo extraño en la vida del banquero. Briggite nació a mediados del siglo pasado (1952), un matrimonio cuanto menos sospechoso. Además, los rumores también han señalado que en verdad se trataría de un hombre de nacimiento, alegando a su vez que el presidente esconde su homosexualidad y que se trata de una tapadera. Sea como fuere, un destructor absoluto de Francia y un servidor de los élites que ha dejado Francia irreconocible.

Brigitte Macron