Tras la exclusiva mundial llevada a cabo por el programa de Cuatro, Código Rojo, el ministro del Interior, Grande-Marlaska podría presuntamente enfrentarse a varios cargos tipificados en el código penal, en caso de que se confirme que desoyó los avisos de la Policía Nacional de que había un «riesgo extremo» asalto a la valla. No era un informe más, puesto que incluso daba especificaciones como que se haría a «nado y bordeando la valla». Esto contradice totalmente la versión del ministro de que «no hay ningún informe que acreditara lo que ocurrió».
Es más, toda la plana socialista a nivel nacional se puso de parte de Marlaska excepto Margarita Robles, ministra de Defensa, que aseguró que CNI sí realizó su labor de inteligencia y que hubo información previa del asalto un día antes, lo cuál lo corrobora la exclusiva dada ayer. El PSOE al completo le arrinconó porque esa información comprometía tremendamente al partido, pero parece ser que fue la única que dijo verdades. El resto, puestos a mentir una vez más, se hace. Caso aparte el de Melchor León, del PSOE de Ceuta, que ha llegado a asegurar que «me siento humillado por mi propio Gobierno» y que hoy irá a la minfestación por su ciudad.
Sin embargo, todas las dianas ahora mismo apuntan a Marlaska. El ministro miente, miente con algo muy grave y que ha traído terribles consecuencias a su país, sin ir más lejos la violación de 21 mujeres a manos de los invasores. ¿Y por qué mentir con algo tan serio, que además es un delito? No puede ser por otro motivo que por que Marruecos tiene información que le compromete aún más que engañar a su pueblo. Información que ha venido, en principio, por una de estas dos vías: a través de Pegasus, un programa de espionaje informático a través del cuál Marruecos extrajo información de los móviles de altos cargos socialistas o, como dijo el comisario Villarejo, a través de las grabaciones en la famosa sauna Adán del suegro de Sánchez, donde ocurría de todo. El famoso comisario viene repitiendo desde hace tiempo que el CNI permitió que la sauna siguiera operando a cambio de instalar todo tipo de sistema de grabaciones.
Tienen que ser muy grave los documentos extraídos para actuar así. Pero lo que sí sabemos es que Marlaska se enfrentaría presuntamente a cinco delitos distintos si se confirman los hechos. El primero sería infidelidad en la custodia de documentos. El artículo 413 castiga a la autoridad o funcionario que, a sabiendas, sustrajera, destruyera, inutilizara u ocultara documentos cuya custodia le estuviera encomendada por razón de su cargo. Otra posibilidad sería estudiar el artículo 404 del Código Penal si, a partir de esa información, Marlaska hubiera adoptado una resolución administrativa concreta que pudiera calificarse como arbitraria y dictada «a sabiendas de su injusticia».
En tercer lugar, habría cometido otro delito de comisión por omisión, tipificado en el artículo 11, el cuál equipara la omisión a la acción cuando existe un deber jurídico especial de actuar y la no evitación del resultado equivale jurídicamente a su causación. Está claro también que existe una alta responsabilidad por la falta de custodia de la frontera cuando era imperativo. Y por último, dentro del perjuicio o traición a sus ciudadanos, el Artículo 582: entre otras conductas, habla de facilitar al enemigo la entrada en España o la toma de una plaza, puesto militar, buque o aeronave del Estado. Es más, hace unos días llegó a decir que «Marruecos es un socio fiable».
Ha surgido además una información de que gendarmes marroquís podrían estar implicados en la invasión y la hubieran facilitado. Puede ser, pero eso no cambiaría nada. Que Marruecos, su gobierno y su policía están implicados en lo ocurrido es obvio, pero debe ser el propio país el que se proteja de cualquier invasor, no te digo ya si tenías el día anterior información de lo que iba a ocurrir horas después. No hay excusas y el pueblo ceutí, después de un mes, sigue sufriendo una ocupación ilegítima de su suelo, sin que las leyes puedan solucionar nada.
De este modo, la inacción del gobierno en un momento clave, incluso dentro de la historia de España, debería acarrear penas de prisión tanto para Marlaska, Sánchez y todo aquel individuo que, ejerciendo un poder democrático con unos fines, decide ocultar información fundamental en perjuicios del país para el que ha sido encomendado trabajar. El socialismo, cada vez más cerca de los barrotes. Eso sí, antes dejarán un país destruido que tendrá que ejercer una costosa reconstrucción.


