OPINIÓN: La monarquía, el pilar de España. Por Fernando Cuesta

Hace medio siglo España comenzó uno de los mejores períodos de su historia contemporánea. Incluso podríamos decir que tal vez fuera la mejor etapa de las últimas décadas. Hace cincuenta años nuestro país emprendió una novedosa y exitosa trayectoria. Hemos atravesado y continuamos transitando en la senda de la libertad unidos, bajo el ‘paraguas’ del estado de derecho. Los españoles, a través de un referéndum, decidimos cuál iba a ser nuestro sistema organizativo. Resolvimos nuestro futuro por medio de un referéndum que se llevó a cabo durante el mandato del Jefe del Estado, Francisco Franco. La consulta a los ciudadanos se produjo el 6 de julio de 1947. Fue la primera votación popular tras la guerra civil en la que se aprobó la ley de sucesión. Los españoles estuvimos de acuerdo para que, tras la desaparición de Franco, le sucediera la monarquía.

Antes de finalizar el mandato de Franco, decidimos poner en marcha la monarquía parlamentaria. Colocábamos los cimientos para que la corona contribuyese a la modernización del país a través de un sistema de libertades. Poníamos en manos del futuro monarca la voluntad de los españoles de llegar a establecer la democracia en España. El referéndum es la demostración de que el futuro de la ‘piel de toro’ estuvo en manos de los españoles delegando la gestión a un ‘gerente’, Juan Carlos I. De los más de quince millones de votantes con derecho a voto en aquel 6 de julio de 1947, el 93% votaron a favor de la restauración de la monarquía. Resultó ser una propuesta de Franco, pero no fue rechazada. Los ciudadanos de este país aceptamos la idea, como hemos visto, de manera contundente. Algo que en la actualidad, sobre todo desde la izquierda, se ignora y se oculta. En las dictaduras también se vota y lo descrito es una demostración.

Estos días, como he señalado, se cumple el medio siglo desde que el rey Juan Carlos I fue coronado. En el año 1975 se puso en marcha el primer episodio de la nueva etapa de España con la elaboración de una nueva y democrática Constitución. Una ‘Carta Magna’ que serviría para la extraordinaria transformación de la sociedad. Una transformación admirada y elogiada más allá de nuestras fronteras. La Constitución o biblia civil española se iba a convertir en la guía hacia la democracia. Ahí se plasmaría la voluntad de los ciudadanos de una manera ordenada, lo que los ciudadanos habíamos ido reivindicando durante décadas. La Constitución iba a servir para reflejar que la ciudadanía sería la que tomase la decisión de quienes iban a estar al frente del país para llevar a cabo un proyecto lleno de grandes expectativas e ilusiones.

Otros actores claves

La corona, ostentada por Juan Carlos I, tenía la responsabilidad de realizar muchos ‘encajes de bolillos’ para reorientar la política del país y dar respuesta a las necesidades de la sociedad. Realizó una extraordinaria tarea para limar asperezas y muchas rugosidades entre diversas sensibilidades que hasta ese momento se hacía difícil un entendimiento. Juan Carlos I tuvo que emplearse a fondo, para que el proyecto de la democratización de España llegase a buen término. Para poder obtener los resultados a los que aspiraba, el Rey fue eligiendo a sus colaboradores. No resultó nada fácil, pero los políticos de aquella época, con los que se contó, disponían de una gran experiencia y más voluntad para que ese proyecto democratizador se culminara satisfactoriamente. Pasados esos cincuenta años podemos calificar que la transformación de España, que lideró la Corona, fue un rotundo éxito.

De igual manera, gracias a personajes como Torcuato Fernández-Miranda, Adolfo Suarez o el mismísimo Santiago Carrillo, se pudo llegar a implantar la democracia en España. Pero todo ello no hubiera podido llevarse a cabo sin la firmeza y decisión del Rey. Aunque tampoco debemos olvidar la gran generosidad de todos los políticos que venían de un régimen dictatorial. Políticos que renunciaron a seguir el camino que venían recorriendo y podían continuar recorriendo a espaldas de los ciudadanos. Supieron ir de ‘la ley a la ley’ para ceder la palabra a los ciudadanos. Pero no podemos pasar por alto el papel que tuvo el monarca Juan Carlos I. Fue el timón de nuestro país. El Rey dirigió la Transición magistralmente. El resultado es el que estamos atravesando. Es una de las mejores etapas de este país.