32 años al máximo nivel en lo más alto del rock español. Desde que lo fundó en 1987 hasta su muerte, el corazón del grupo Extremoduro ha sido Robe Iniesta, que ha fallecido a los 63 años, dejando huérfano a un género que encontró en él una de sus voces más libres y poderosas. Nacido en Plasencia en 1962, Roberto Iniesta irrumpió en la escena musical a finales de los años ochenta con una propuesta que rompió cualquier molde: un rock visceral, poético y provocador, capaz de alternar crudeza callejera y una sensibilidad literaria inconfundible.
En 1987 fundó Extremoduro, banda que pronto se convertiría en un fenómeno contracultural y, más tarde, en un referente imprescindible del panorama musical español. Durante más de tres décadas, Iniesta lideró el grupo con una personalidad artística única, marcada por letras que exploraban la angustia, el deseo, la rebeldía y la belleza desde una perspectiva radicalmente honesta. Álbumes como Deltoya, Agila o La ley innata consolidaron una trayectoria que creció al margen de las modas y que terminó por situar a Extremoduro entre las formaciones más influyentes del rock en castellano durante décadas. ;La canción ‘Salir’ se convirtió en un icono: «Salir, beber, el rollo de siempre…»
Tras la disolución oficial de la banda en 2019, Robe inició una etapa en solitario que confirmó que su creatividad seguía en plena efervescencia. Discos como Mayéutica y Se nos lleva el aire mostraron un estilo más introspectivo, ambicioso y sofisticado, con arreglos que ampliaban su universo musical sin abandonar la intensidad emocional de siempre. El rock español está de luto esta semana por dos fallecimientos importantes, como fue también ayer el de Jorge Martínez, líder de los Ilegales.
«Fue auténtico»
Numerosos artistas, escritores y seguidores han destacado no solo su aportación musical, sino la autenticidad con la que vivió cada etapa de su carrera. Para muchos, Robe representaba la última gran voz poética del rock español, un creador que no cedió a presiones comerciales y que defendió ferozmente su libertad artística. Su relación con las drogas también fue conocida. Su estilo inconfundible nunca estuvo en venta.
Plasencia, su ciudad natal, prepara ya diversos actos de homenaje para despedir a uno de sus hijos más ilustres. Su legado, inmenso y profundamente arraigado en varias generaciones, queda en canciones que seguirán latiendo en la memoria colectiva. Extremoduro y su obra en solitario conforman una herencia musical que seguirá creciendo con el tiempo, alimentada por miles de oyentes que encontraron en Robe un músico a medio camino entre la poesía y el rock duro.


