Creo que es un deber de compatriotas no olvidar a una parte de España cuando ese trocito de país ha sido invadido por el enemigo. Debemos aportar todo lo que esté en nuestras manos para que Ceuta vuelva a la normalidad, la normalidad de antes, no esto que nos quieren vender. Uno de esas formas de no olvidarles es hablar, escribir sobre ellos porque en España no tenemos como virtud cultivar la memoria.
A las pocas horas de que Ceuta fuera invadida por las hordas marroquíes, el gobierno de España se precipito, conscientemente, al afirmar con rotundidad que la normalidad en la ciudad se había establecido. El presidente del gobierno visitó la ciudad apenas horas después de la invasión, pero sin testar lo que sucedía en las calles. Sin pisar las calles, ignorando a los caballas, no mostró empatía preguntándoles su valoración de lo sucedido y qué necesitaban para superar este difícil capítulo.
La declaración que se hizo desde el ejecutivo español fue que la ciudad era “una balsa de aceite”. Una afirmación tan fuera de la realidad que podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que es una declaración tan mentirosa como que los burros vuelan. Igual que cuando estuvo en la Dana, salió malparado.
Han pasado cuatro semanas desde la invasión marroquí en Ceuta y la inseguridad en la ciudad es perfectamente descriptible. Es todo un riesgo transitar por algunas de sus calles. Los 10.000 invasores de un total de 70.000 aún pululan por las calles sin ningún complejo para delinquir. Roban, asaltan comercios y violan a mujeres y niños. Ceuta se ha convertido en una ciudad donde el miedo y la desesperación se ha apoderado de los ciudadanos. Ceuta se ha convertido en una sucursal del barrio americano del Bronx donde la ley de los delincuentes es la que se respeta.
Ceuta está huérfana del estado. Ceuta está siendo abandonada por el gobierno de España. Pedro Sánchez parece que ya ha acabado sus tranquilas vacaciones, demostrando una dejación de sus funciones de manera clara y rotunda. Sánchez se está demostrando que es un mandatario miserable e indolente.
Nadie puede entender que el presidente de un gobierno democrático dé la espalda a sus compatriotas que están atravesando una dura crisis de la que se tuvo conocimiento antes de producirse. Nadie puede entender que Pedro Sánchez cerrara los ojos tras ser informado que la frontera de Ceuta podría ser violada. Sabía que nuestro país iba a ser invadido, por el sur bajo la tutela del vecino marroquí, y se cruzó de brazos. No reforzó la frontera desoyendo a la oposición, al PP, que hace meses le reclamaba reforzar la frontera ceutí y de ello las consecuencias que hemos padecido, sobre todo los caballas.
Boicot a los productos marroquís
Creo que, tras la invasión de nuestro territorio, debemos pedir responsabilidades a nuestro gobierno. pero antes dejar bien claro que Marruecos es nuestro enemigo. Hay que poner negro sobre blancoen que nuestro vecino del sur no es de fiar y al que debemos responder, no con las armas, evidentemente, pero sí a través de una campaña de boicot a todos los productos de Marruecos. Ni un tomate, ni un pistacho debemos adquirir de procedencia alauí. Sin olvidar el valorar la renovación de contratos de trabajo a los marroquíes que viven en España. Marruecos siempre ha sido un vecino molesto. Un vecino que ha paseado su falsedad como amigo para beneficiarse de nuestra generosidad.
El rey de Marruecos actual, Mohamed VI, y los anteriores monarcas han abusado de nuestra amistad sincera para expandirse territorialmente. Poco a poco se ha adueñado del Sahara español para aprovecharse de la riqueza de sus tierras y sus costas. Marruecos es un país que para España se ha convertido en un virus vecinal.
Pero descrito lo que es Marruecos para España, el gobierno español padece el virus alauí. Su inacción ante la invasión de Ceuta es la confirmación de que el vecino del sur ha logrado inyectar una molécula paralizante a nuestro gobierno. Porque estamos a las puertas del inicio escolar y existen muchas dudas que los colegiales ceutís puedan asistir a la escuela. Las calles son un foco de delincuencia y por tanto se hace muy difícil que los niños y jóvenes puedan acudir a las clases. Es lamentable que un país democrático y miembro de la UE no pueda garantizar la libre circulación por las calles.
…Y España agradece a Marruecos
El gobierno de España se resiste a poner fin a la inseguridad ciudadana expulsando a los invasores de nuestras calles. Por ello la sociedad se pregunta qué interés tiene Pedro Sánchez para no poner orden en las calles ceutís. El deber del gobierno es velar por los ciudadanos de este país, pero a todas luces este deber está enterrado. No existe y, para mayor castigo, sobre todo para los ceutís, el gobierno agradece a Marruecos su colaboración. De locos.
Una colaboración en relación a la invasión de Ceuta, que fue nula. Marruecos contribuyó a esa invasión enviando camiones llenos de gentes a la frontera española para que fuera violada. Esa invasión, no cabe duda de que ha sido un ensayo, para valorar la reacción de España y la UE ante episodios como éste.
Marruecos es sabedor de que tiene aliados como EEUU, al que el gobierno de España, en su errónea gestión internacional, públicamente ha mostrado su rechazo anteriormente. Lo cual ha aprovechado Marruecos para ocupar el espacio de nuestro país y estrechar las relaciones con Norteamérica. Un hecho que puede ser letal para España en la crisis ceutí.


