Eran uno, dos y tres, los tres mosqueteros a los que se incorporó Dartañán, que siempre iba con ellos. Los mosqueteros del Peugeot, los ‘espadachines’ y pasajeros del vehículo de la trampa. Ábalos, Koldo, Cerdán y Pedro Sánchez, los mosqueteros que fueron los que, en ese coche, custodiaron los avales de la componenda, el apaño y el timo. Los avales de la estafa y el engaño de unas elecciones primarias que, cómo no podía ser de otra manera, se proclamó vencedor uno de los ‘cuatreros’. El más ‘guapo’ y el más ‘alto’, ganó, venció, él es Pedro Sánchez. El amaño fue la clave de la victoria. Los ‘mosqueteros del timo’ protagonizaron un episodio que bien podría formar parte de la serie Los Soprano. Serie donde la mafia es la protagonista. Donde el crimen, el engaño y la mentira forman parte de los capítulos del telefilm.
Además, encajaría perfectamente, como protagonista principal y estrella del serial, Pedro Sánchez. A buen seguro que desarrollaría, de manera excelente, el papel protagonista de Toni Soprano, el patriarca del grupo mafioso.
No se parecen a pies juntillas a los Soprano los ocupantes del Peugeot, pero los cuatro individuos se asemejan a la esencia de la serie. No han asesinado a nadie, pero sí han colocado un gran borrón en la democracia de nuestro país. Su tarea ha consistido en tratar de resquebrajar las bases de nuestra democracia. De los cuatro individuos no hay ninguno que se haya destacado por defender la legalidad y el compromiso con la sociedad que adquirieron. Porque se hicieron cargo del mandato de la ciudadanía, que encierra en primer lugar respetar la ley y en segundo lugar hacerla respetar. Porque unos representantes de los ciudadanos como Sánchez, Presidente del Gobierno, Cerdán y Ábalos como diputados en el Congreso, y Koldo como servidor de los anteriores, deben situarse en la órbita de la legalidad, como ejemplo para sus votantes. No pueden, ni deben situarse al otro lado ante los que les hicieron ser custodios de la legalidad. Porque si pisan las leyes, las manchan y las prostituyen se convierten en delincuentes. Un mal ejemplo para la sociedad.
La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO), en una investigación muy minuciosa, ha destapado las malas artes de unos individuos que lejos de mejorar la vida de las personas se aprovechaban de ellas. Estaban, presuntamente, robando a manos llenas. La situación de privilegio que tenían en la sociedad, como es el caso, les facilitaba diversas relaciones de relevancia y de las que se han valido para obtener pingues beneficios. Incluso han tenido la indecencia de utilizar dinero público para el pago de fiestas donde las prostitutas ocupaban un lugar preferencial. Comisiones, mordidas, regalos impropios o prostitución es todo lo que a día de hoy equivale al PSOE. Un partido que en los últimos años estaba recuperando su prestigio que había ido enturbiando su trayectoria. Pero al final “la cabra vuelve al monte”. Parece que nunca tuvieron intención de asentarse definitivamente en la meseta. Y de ahí la situación en la que se encuentra el socialismo. Al borde de la desaparición.
La reacción de un gato encerrado
Tres de los cuatro amigos del Peugeot han probado las mieles de la cárcel. Sólo queda uno para ‘disfrutar’ del centro penitenciario como lo hacen sus amiguetes. Sánchez, el presidente del gobierno, es el otro pasajero del coche de la trampa, el timo y el engaño. Más pronto que tarde llegará su turno. Cuando menos lo espere el Presidente del Gobierno sabrá lo que significa la cárcel para sus ‘colegas’. En ocasiones, la lealtad se cambia por la libertad. Koldo, Ábalos y Cerdán han sufrido en sus carnes lo que significa los barrotes de la cárcel. Han sufrido la humillación de quien un día se beneficio de sus esfuerzos para llegar a liderar el gobierno de España. Sánchez no ha valorado lo suficiente o lo que es peor, desconoce la reacción de un ‘gato encerrado’. Suele arrojarse a los ojos de su carcelero. Es lo que pueden llegar hacer Koldo, Ábalos y Cerdán con Sánchez. Lanzarse a la yugular.


