La descripción de la legislación actual se podría resumir en pocas palabras. “Legislatura decepcionante, estéril en mejorar la sociedad, muy densa en sembrar discordia y generadora de trincheras ideológicas». Pero sobre todo, en esta legislatura hemos visto que, con el presidente del gobierno a la cabeza, se han especializado en difundir bulos. Se ha institucionalizado la mentira como eje principal para desarrollar el proyecto socialista contaminado.
Lo que acabo de señalar no lo hago en calidad de una persona que se halla en las antípodas ideológicas de la izquierda y del socialismo. Es de alguien que coincide con un gran sector de la población que comprueba y contempla con preocupació a un presidente del gobierno de España sin la más mínima decencia. Vemos, con una rabia e impotencia inmensa, como Pedro Sánchez trata a los ciudadanos de este país, como ignorantes y carentes de memoria.
En el balance que ha hecho Sánchez, delante de las cámaras de televisión, confirma su escaso o nulo respeto por sí mismo. Se burla de los ciudadanos de manera miserable, mintiéndoles. Como balance de la legislatura, al no tener nada de lo que poder presumir, se dedica a criticar al gobierno del PP de hace ocho años. Pero lo lamentable es que ha realizado críticas llenas, no ya de imprecisiones, que sería entendible si fuera una persona fiable, sino con la mentira como pilar fundamental. Ha dado un dato falso que cualquier persona puede comprobar en la hemeroteca y también los pensionistas en sus pagas del pasado.
Pedro Sánchez, sin rubor, sin titubeos y con muy poca vergüenza, aunque estaría más pegado a la realidad tildarla de carente de ética política y social, ha afirmado que los gobiernos del PP perjudicaron a los pensionistas ya que sus pagas no se incrementaron. Un hecho del todo falso y mentiroso. Las pensiones se fueron revalorizando con arreglo a la ley y al Pacto de Toledo firmado por el PP y PSOE, que dictaba que los incrementos se harían en paralelo al IPC. Por tanto, si la inflación no sufría incremento, la pensión tampoco.
De esta manera, el gobierno del PP se dedicó a legislar para que ese 0% de incremento del IPC no se aplicara a las pensiones y evitar un malestar en un sector de los pensionistas con una escasa paga y decidió que el cero de inflación equivaldría a un 0,25 de incremento para las pensiones.
Quien sí congeló las pensiones y recortó los sueldos a los funcionarios fue aquel presidente del gobierno que en la actualidad se encuentra en dificultades, J.L.R. Zapatero. Un socialista recortó, como se dice ahora, derechos a los ciudadanos.
Directos al socavón
No voy a prolongarme en señalar las múltiples mentiras que Pedro Sánchez soltó por su boca de manera pública en el balance de este curso, porque ocuparía demasiado espacio. Pero he querido subrayar uno de esos bulos ya que es muy fácil dejar con los atributos al desnudo a un mentiroso.
El balance de esta legislatura y, creo que coincidimos un amplio sector de la sociedad con independencia ideológica, es muy lamentable si lo comparamos con legislaturas en las que estuvieron al frente otros gobiernos el PSOE. Nunca un gobierno estuvo tan rodeado de tanta corrupción.
Nunca un gobierno socialista retorció la ley hasta llegar a perdonar a golpistas y continuar facilitándoles que vuelvan a delinquir. Nunca un gobierno socialista recaudó más recursos que el de Sánchez y que lo ha ido dilapidando hasta en el pago de prostitutas. Nunca un presidente del gobierno socialista tuvo a la esposa del presidente del ejecutivo a las puertas de sentarse en el banquillo de los acusados.
Ante todo, ese desastre gubernativo va a ir a más si la sociedad continúa dando la confianza al PSOE para que continúe gobernando, España tiene un gran problema. La sociedad está gravemente enferma.


