El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sorprendió este miércoles en el Congreso al asegurar públicamente que aspira a mantener un “gobierno progresista” durante ocho años más, una declaración que situaría su horizonte político hasta al menos 2035, una posibilidad que acercaría España a Venezuela a marchas forzadas.
Durante la sesión de control al Gobierno, Sánchez afirmó que tras “reflexionar mucho”, considera que España necesita prolongar el actual proyecto político. Sus palabras provocaron una inmediata reacción en la oposición y encendieron el debate político sobre el desgaste del Ejecutivo tras años de tensión institucional y polarización.
La intervención llega en un momento especialmente delicado para el Gobierno, marcado por el deterioro del clima político, las críticas por los pactos parlamentarios con partidos independentistas y varios frentes judiciales y mediáticos que afectan al entorno más cercano al presidente, incluyendo a su mujer, su suegro, sus socios, antiguos miembros del partido…
Desde el Partido Popular y Vox interpretaron las declaraciones como una muestra de desconexión con el malestar existente en parte de la ciudadanía. Ambos partidos acusaron al presidente de priorizar su continuidad política pese al creciente desgaste social y electoral acumulado en los últimos años.
Las palabras de Sánchez también generaron una intensa reacción en redes sociales y entre sectores económicos y empresariales, donde algunos analistas consideran que el Ejecutivo atraviesa una etapa de decadencia parlamentaria pese a mantener la mayoría suficiente para gobernar, de modo que la vasta mayoría de la población sabe que esto solo traería más desgracia.
Defiende su trabajo
El presidente defendió, sin embargo, que las políticas de su Gobierno han permitido avances económicos, laborales y sociales que justifican la continuidad del proyecto progresista. Y lo dice el día después de conocer que España vive la peor tasa de paro de los últimos 13 años. A pesar de lo claros datos, Moncloa insiste en que España mantiene crecimiento económico y creación de empleo por encima de varios países europeos.
Pese a ello, la oposición sostiene que el Ejecutivo gobierna en un contexto de fuerte división política y creciente desgaste institucional. Las críticas también se han centrado en la percepción de dependencia parlamentaria respecto a partidos nacionalistas e independentistas. La declaración de Sánchez supone además uno de los mensajes más explícitos sobre su futuro político desde que llegó a La Moncloa en 2018.
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