La ultraderecha alemana arrasa en Sajonia-Anhalt con un resultado histórico y se queda a tres escaños de la mayoría absoluta

La contundente victoria de AFD en Alemania señala el camino en medio de una degradación absoluta de Europa

El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ha logrado un resultado histórico en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, donde ha conseguido el 43,8 % de los votos con el escrutinio completado. La formación se convierte así en la fuerza política más votada y se queda a tres escaños de la mayoría absoluta, aunque no podrá gobernar en solitario.

El candidato de AfD a primer ministro regional, Ulrich Siegmund, calificó el resultado de «histórico» durante la celebración electoral del partido. La líder federal de la formación, Alice Weidel, aseguró que se trata de un «resultado maravilloso» y sostuvo que el resultado supone un «encargo para formar Gobierno».

El avance de AfD se produce a costa de la CDU, que ha sufrido una importante pérdida de apoyo en uno de sus tradicionales territorios fuertes del este de Alemania. El candidato democristiano reconoció que su formación ha sufrido «una dura derrota» y admitió que AfD es ahora la fuerza política más importante del Parlamento regional.

La Izquierda se situó como tercera fuerza, con alrededor del 9,2 % de los votos, mientras que Los Verdes obtuvieron un 8,7 % y el SPD se movió entre el 8,4 y el 8,7 %. El FDP quedó por debajo del 5 %, mientras que la entrada de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) en el Parlamento, al situarse en torno a ese umbral, puede resultar decisiva para determinar la futura composición del Gobierno.

AfD necesita apoyos para gobernar

Con un Parlamento regional de 83 diputados, AfD obtendría 41 escaños si el BSW queda fuera de la cámara, por lo que necesitaría apoyos para alcanzar la mayoría absoluta. Siegmund ya ha tendido la mano a otras formaciones y ha planteado la posibilidad de una coalición, cooperación o incluso un Gobierno minoritario.

Sin embargo, la CDU mantiene su negativa a cooperar con AfD y también ha descartado acuerdos con los partidos que considera extremistas. La secretaria general de los democristianos, Franziska Hoppermann, insistió en que las «líneas rojas» de su formación impiden cualquier cooperación con la extrema derecha.

El resultado dispara las reacciones internacionales

La victoria de AfD ha provocado reacciones entre partidos de derecha y extrema derecha de otros países europeos. El líder del partido portugués Chega, André Ventura, felicitó a la formación alemana y calificó el resultado de «victoria histórica», vinculándolo con el rechazo a la inmigración ilegal y las políticas de los partidos tradicionales.

También el líder del partido ultranacionalista austríaco FPÖ, Herbert Kickl, celebró el resultado y afirmó que supone un «golpe de autoridad democrático» que trasciende las fronteras alemanas. Kickl sostuvo que las elecciones reflejan, a su juicio, un cambio político en Europa y auguró que Alice Weidel podría llegar algún día a ocupar la Cancillería alemana.

La participación electoral alcanzó aproximadamente el 78 %, uno de los niveles más elevados registrados en unas elecciones regionales de Sajonia-Anhalt. El resultado supone un nuevo avance para AfD y aumenta la presión sobre los partidos tradicionales alemanes ante el crecimiento de la formación en el este del país.

En España las reacciones han sido variopintas. No ha faltado esta vez tampoco los típicos comentarios de progresistas alegando a «una vuelta al nazismo» ochenta años después, un comodín habitual cuando bloques conservadores se llevan las elecciones.