Dimite el jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta tras la polémica por los avisos del CNI sobre el salto masivo

Gonzalo Sanz abandona su cargo después de que los documentos desclasificados revelaran que mantuvo comunicaciones con el CNI el día anterior a la entrada masiva en Ceuta

El jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz, ha presentado este viernes su dimisión, después de que los documentos desclasificados por el Ejecutivo hayan situado su actuación en el centro de la polémica sobre las alertas previas a la entrada masiva de inmigrantes del pasado 30 de julio. Sanz recibió el 29 de julio comunicaciones del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre una convocatoria para intentar acceder a Ceuta por la valla y por el mar.

La dimisión llega después de que el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, asegurara que no recibió información de su jefe de Gabinete sobre aquellas comunicaciones. Según Triano, el mensaje recibido por Sanz no constituía una alerta formal y no aportaba información que permitiera anticipar la magnitud que alcanzaría posteriormente la crisis. El delegado ha mantenido además que no tiene intención de dimitir.

La salida de Sanz adquiere especial relevancia porque su versión no coincide con la mantenida públicamente por Pérez Triano. Según la información publicada este viernes, Sanz sostiene que trasladó al delegado la información que había recibido del CNI el 29 de julio. La documentación conocida esta semana acredita que existió al menos un intercambio de mensajes y posteriormente una llamada de unos once minutos entre el jefe de Gabinete y un agente de Inteligencia.

El contenido de los documentos desclasificados revela que el CNI había advertido a la Delegación del Gobierno de que en redes sociales circulaba una convocatoria para un «asalto por valla y mar» al día siguiente, coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos. El mensaje hacía referencia además a grupos con una elevada capacidad de difusión en redes sociales.

La controversia se centra ahora en determinar qué información llegó a la dirección de la Delegación del Gobierno, cuándo llegó y qué decisiones se adoptaron posteriormente. La existencia de versiones contradictorias entre el delegado y quien entonces era su principal colaborador ha incrementado la presión política sobre la gestión de la crisis.

Primera dimisión vinculada directamente a la crisis

La renuncia de Sanz supone la primera dimisión directamente relacionada con la gestión de la entrada masiva en Ceuta. La crisis provocó la llegada de decenas de miles de personas a la frontera durante los días 30 y 31 de julio y ha generado desde entonces una fuerte controversia política sobre la actuación del Gobierno, el papel de Marruecos y la capacidad de anticipación de los servicios de seguridad.

La polémica se ha intensificado después de la publicación esta semana de 40 documentos y comunicaciones desclasificados. Entre ellos aparecen avisos del CNI dirigidos a diferentes organismos españoles y a los servicios de inteligencia marroquíes sobre convocatorias en redes sociales que alentaban entradas masivas en Ceuta.

Mientras el Gobierno insiste en que nadie pudo anticipar la magnitud y naturaleza final de la crisis, las críticas se centran precisamente en la existencia de avisos previos y en la cadena de transmisión de esa información. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido que el escenario fue imprevisible por su dimensión y que las instituciones actuaron dentro de sus capacidades.