El presidente del Gobierno defiende la relación con Marruecos y asegura que «es un bulo» que le estén chantajeando tras obtener información de su teléfono móvil
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confía en que la situación migratoria de Ceuta pueda estar estabilizada a finales de año, después de la entrada masiva de migrantes registrada durante los días 30 y 31 de julio, de modo que una crisis que se debería haber resuelto en días, durará cinco meses.
En una entrevista muy cómoda y ‘pelota’ en el programa El Intermedio, de La Sexta, Sánchez ha defendido la actuación del Ejecutivo y ha pedido paciencia para completar la identificación de los migrantes, determinar quién debe ser retornado y quién puede acogerse al derecho internacional, prácticas que no tienen ningún sentido en vista de los acontecimientos.
Sánchez ha recordado que el mando único establecido para gestionar la crisis tiene como horizonte finales de año y ha asegurado que el Gobierno trabaja para resolver la situación «más pronto que tarde». El Ejecutivo mantiene además su apuesta por reforzar la cooperación con Marruecos, al considerar que este país es el destino de retorno de la mayoría de las personas que entraron en Ceuta durante la avalancha.
Sánchez niega que los mensajes del CNI fueran una alerta
El presidente también se ha pronunciado sobre la polémica generada por los mensajes de WhatsApp enviados por el CNI a Gonzalo Sanz, entonces jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano. Sanz dimitió después de asegurar que había comunicado estos avisos a su superior.
Sánchez ha rechazado que esos mensajes demuestren que existiera una alerta previa sobre la magnitud de la entrada masiva. Según ha explicado, las informaciones de los servicios de inteligencia no se transmiten mediante WhatsApp, sino a través de informes que posteriormente llegan a organismos como Interior o Defensa. A su juicio, los mensajes sí evidencian que España y Marruecos estaban atentos al incremento de las entradas ilegales, pero no que conocieran de antemano la dimensión que acabaría alcanzando la crisis.
El Gobierno mantiene su defensa de Marruecos
Sánchez ha vuelto a rechazar que existan pruebas que permitan afirmar que Marruecos estuvo detrás de la avalancha migratoria y ha pedido evitar «elucubraciones» o declaraciones que puedan deteriorar la relación entre ambos países. El presidente considera que mantener una buena cooperación con Rabat resulta fundamental para gestionar los retornos y controlar la presión migratoria sobre Ceuta.
El jefe del Ejecutivo también ha negado tajantemente estar presionado por Marruecos por una supuesta información obtenida durante el espionaje de su teléfono móvil. Sánchez ha calificado estas acusaciones de «bulo» y ha ironizado con que podrían formar parte de «una serie de Netflix», pero no de la realidad.


