El desbordamiento del río Mondego mantiene en alerta a Coimbra mientras las autoridades activan planes de emergencia y preparan posibles evacuaciones
Portugal despertó este viernes con la atención puesta en la histórica ciudad de Coimbra, donde las autoridades advierten del riesgo de una de las mayores inundaciones de los últimos tiempos tras días de precipitaciones persistentes que han saturado ríos y sistemas de drenaje.
El río Mondego, que atraviesa la ciudad universitaria, se mantiene al límite de su capacidad y la posibilidad de que sus diques cedan mantiene en vilo a residentes y equipos de emergencia. Protección Civil ha elevado las alertas y mantiene activados los planes de contingencia ante la amenaza de crecidas súbitas.
En varios puntos de la región central se han detectado ya filtraciones y desbordamientos menores que, aunque por ahora controlados, anticipan el impacto que podría tener un desborde mayor del curso fluvial. Los bomberos y efectivos de emergencias han intensificado sus patrullas y están en permanente alerta.
El embalse de Aguieira, ubicado río arriba, está prácticamente lleno, lo que limita la capacidad de retener nuevas aportaciones de agua y complica los esfuerzos por gestionar el caudal que llega a Coimbra. Las autoridades hidrológicas recalcan que esta situación agrava el riesgo de inundación significativa.
Diques caseros
Vecinos de zonas bajas han comenzado a proteger sus hogares con sacos de arena y estructuras improvisadas, mientras que algunos comercios han cubierto escaparates y accesos para minimizar posibles daños. La comunidad local vive una jornada de inquietud y movilización.
La previsión meteorológica indica que las lluvias podrían continuar, aunque con menos intensidad, lo que mantiene la incertidumbre sobre la evolución del cauce del Mondego en las próximas horas. Los servicios de emergencia permanecen en alerta máxima.
El Gobierno portugués ha puesto a disposición recursos adicionales y ha instado a los municipios afectados a coordinarse estrechamente con los organismos nacionales de protección civil. El objetivo es reducir al mínimo los daños materiales y garantizar la seguridad de la población. Mientras tanto, el país sigue vigilando la evolución de los principales ríos del territorio, y las autoridades insisten en mantener informados a los ciudadanos sobre cualquier cambio en la situación hidrológica.


