El precio de la vivienda nueva y usada en España volvió a marcar un nuevo récord en julio. Según los datos publicados por la tasadora Tinsa, el valor medio de los inmuebles aumentó un 15,5 % respecto al mismo mes del año anterior, situándose un 2 % por encima de los máximos registrados durante la burbuja inmobiliaria de 2007 en términos nominales.
No obstante, si se descuenta el efecto acumulado de la inflación, los precios todavía se encuentran un 32 % por debajo de aquellos niveles alcanzados antes del estallido de la crisis financiera. En comparación con junio, el incremento mensual fue del 1,3 %, reflejando que la presión alcista continúa pese al contexto económico.
Las mayores revalorizaciones se registran en los territorios insulares, donde el precio de la vivienda ya se sitúa un 26 % por encima de los máximos de 2007-2008. También destacan las capitales y grandes ciudades, con valores un 4 % superiores, mientras que las áreas metropolitanas superan en torno a un 3,5 % los niveles de la anterior burbuja. Aun así, en términos reales, descontando la inflación, todos estos mercados permanecen por debajo de los máximos históricos registrados hace casi dos décadas.
La evolución del mercado inmobiliario se produce en un momento en el que el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas sociales y económicos de España. La combinación de una oferta insuficiente de viviendas, una elevada demanda y el incremento sostenido de los precios dificulta cada vez más la compra o el alquiler para miles de ciudadanos, especialmente jóvenes y familias con rentas medias.

Diversos expertos del sector llevan tiempo señalando que el desequilibrio entre la oferta disponible y la demanda es uno de los principales factores que explica el encarecimiento del mercado. A ello se suma el aumento de la población residente en determinadas zonas, impulsado tanto por el crecimiento demográfico como por los movimientos migratorios y la concentración de población en las grandes ciudades y áreas costeras, donde la construcción de nuevas viviendas no ha crecido al mismo ritmo que la demanda.
El empleo sostiene el mercado
Desde Tinsa destacan que el mercado continúa apoyándose en la fortaleza del empleo, que mantiene la solvencia de buena parte de los hogares. Sin embargo, advierten de que el repunte de la inflación derivado del conflicto entre Irán e Israel sigue reduciendo el poder adquisitivo de las familias, mientras que la concesión de hipotecas continúa siendo prudente por parte de las entidades financieras.
En paralelo, el Gobierno mantiene entre sus principales objetivos aumentar el parque de vivienda asequible, con la previsión de que el ICO active en septiembre una línea de préstamos por 12.250 millones de euros destinada a impulsar la construcción de nuevas promociones.
A pesar de estas iniciativas, el fuerte crecimiento de los precios y la limitada disponibilidad de viviendas continúan alimentando una crisis de acceso que afecta a una parte creciente de la población y que se ha convertido en uno de los principales retos del mercado inmobiliario español.


