Rusia bombardea Ucrania la pasada madrugada: 650 drones y 50 misiles, el tercer bombardeo del mes

El 73% de las centrales térmicas ucranianas han sido dañadas o inutilizadas durante la contienda, con la llegada del frío como telón de fondo

Rusia ha lanzado esta madrugada unos 650 drones y más de 50 misiles contra una decena de regiones ucranianas, en un nuevo bombardeo masivo que mató al menos a dos personas y obligó a realizar cortes de electricidad de emergencia. Según ha informado en su cuenta de X el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el ataque tuvo entre sus principales objetivos el sistema energético ucraniano, es decir, buscan dejar al país sin luz ni calefacción en invierno. Zelenski calificó el ataque ruso de terrorismo y pidió una vez más a la comunidad internacional y en especial a EE.UU., Europa y el resto de integrantes del G7 que respondan con «sanciones y presión real» hacia Rusia.

Se trata del tercer bombardeo contra centrales térmicas ucranianas en lo que va de mes, intensificando su ofensiva contra la infraestructura energética del país. Según la empresa DTEK, varias de sus plantas resultaron gravemente dañadas y un trabajador resultó herido durante los ataques. Las regiones más afectadas fueron Járkiv, Sumy y Cherníhiv, donde también se registraron impactos en instalaciones de gas y calefacción pertenecientes al grupo estatal Naftogaz. Mientras tanto, la comunidad internacional parece enfocada en este momento en el conflicto en Gaza e incluso la prensa ha dejado de darle tanta repercusión a esta guerra en el este de Europa.

Los informes del Ministerio de Energía indican que el 73 % de las unidades térmicas de Ucrania han sido dañadas o están fuera de servicio, lo que complica las labores de reparación. Estas infraestructuras requieren equipos especializados y piezas difíciles de reemplazar, lo que alarga los tiempos de recuperación. El Gobierno ucraniano ha reforzado la vigilancia de su red eléctrica y de gas, y desplegó equipos de emergencia para mitigar el impacto en la población civil. Observadores internacionales interpretan esta nueva oleada de bombardeos como parte de la estrategia rusa para debilitar la resistencia civil y aumentar la presión sobre Ucrania ante la llegada del invierno.