Sánchez, el ‘representante’ coge el Falcon y a China. Por Fernando Cuesta

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, se va a disponer a viajar de visita a China, del 13 al 15 de abril, de nuevo en el Falcon, que tanta polémica ha suscitado por su desproporcionada utilización. En esta ocasión recorrerá miles de kilómetros para ser recibido por el dictador chino, Xi Jinping. Será la cuarta vez que viaje al país asiático, en los últimos cuatro años. Una visita que no ha sido anunciada por los canales gubernamentales oficiales. Ha sido el régimen chino, el gabinete del presidente chino, quien ha distribuido la noticia a las agencias de noticias internacionales. Algo un tanto llamativo y que subraya que la presidencia china da cierto valor a la visita. Sobre todo, sabiendo que este anuncio no será celebrado por los socios de nuestro país y a la vez se insinúa que España cierta alianza con el régimen chino.

Se puede deducir que parte de las personas que rodean a Sánchez habían decidido retrasar el anuncio del viaje hasta el último momento. Se especula que, de no haber habido una filtración de esa visita, por parte de las autoridades chinas, Sánchez hubiera anunciado ese viaje cuando ya hubiera estado a bordo del avión presidencial. Como podemos observar, Sánchez tiene un proyecto muy claro. Gobernar, como manifestó, “de espaldas al parlamento”, sin ni siquiera rendir cuentas de los viajes que realiza fuera de nuestras fronteras. El viaje que ha programado a China se puede decir que es un tipo de práctica habitual, además de polémica.

La visita se ha organizado sin informar a la oposición y tampoco se ha puesto en conocimiento de nuestros socios de la UE. Y con algo llamativo. No va estar acompañado de empresarios españoles. Un hecho que llama mucho la atención y que incentiva muchas especulaciones. Los ciudadanos de este país ignoramos, como he señalado, los motivos que han llevado a Sánchez a desplazarse al país asiático. Un hecho que significa patear el derecho que tenemos a ser informados de todo aquello que compete a la ciudadanía española. Es decir, la opacidad de esta legislatura es el denominador común de una gestión gubernativa manifiestamente mejorable. Podríamos denominarla fallida, nefasta. No irá acompañado por los representantes de empresas de nuestro país, pero sí tendrá un encuentro con el millonario número 139 según la publicación de prestigio Forbes, Lei Yun. Es cofundador de la empresa de telefonía Xiaomi, lo que aumenta las especulaciones sobre la visita. Le acompañará su esposa e imputada por cinco delitos, Begoña Gómez. Es de subrayar que, la señora y presunta delincuente, Gómez, que el juez Peinado instó a entregar el pasaporte, a lo que ella se negó. Ahora se va de viaje.

La señora del presidente, con su negativa, no infringe la ley, pero podría haber facilitado el documento con restricciones para evitar problemas jurídicos inculpatorios. Pudo facilitar el pasaporte imponiendo censura en su visionado, ya que lo recoge la ley, pero al no hacerlo contradice el discurso de esu esposo de que colabora con la Justicia. También sorprende que la presunta delincuente y esposa de Sánchez no dé detalles de su agenda en la citada visita. Tampoco conocemos si un alto cargo, como es el secretario general de reto Democrático, Francisco Boya, irá en el viaje acompañando a la señora Gómez. Subrayo esto porque este personaje ha acompañado y participado en varios actos de la señora de Sánchez cuando era ‘directora de la Cátedra de Transformación Social Competitiva’ en la Universidad Complutense.

Albares, sospechoso

Pero más allá detalles, no parece que vayan a aumentar nuestras exportaciones al régimen chino. Al contrario, desde que Sánchez lidera la presidencia del gobierno, las diferencias entre exportaciones e importaciones han ido aumentando en favor de China. Ese déficit negativo para nuestro país ha ido incrementándose de manera exponencial desde que Zapatero y las hijas del expresidente del gobierno tienen negocios en China. Lo que se podría sospechar que esta visita nada tiene que ver con los intereses de España, quizás por ahí vayan los tiros del viaje. Sin olvidar que la novia del ministro de exteriores, Albares, de padre libanés y madre armenia, ha trabajado como representante de la empresa china de Huawei como vicepresidenta en España. Una empresa de gran polémica y rechazada por la UE y los EEUU por fundadas sospechas de espionaje.

Pero tampoco podemos pasar por alto un detalle muy esclarecedor sobre la novia del ministro de asuntos exteriores Albares y su postura sobre la crisis armada de Irán y Líbano. Hemos observado que el señor era muy vehemente contra Israel. Y como se ve, no es de extrañar por su vinculación a esa zona de guerra a través de su novia, Teresa Jamaa. Un hecho que desacredita ese enfado con Israel ya que, como se ve, existe vinculación en el conflicto. Algo que debería llevar al presidente del gobierno, Sánchez, a mantener al margen al señor Albares ya que su visión sobre el conflicto está ‘contaminada’.

Lo que parece claro en este viaje es que nada tiene que ver con los intereses de los ciudadanos españoles. El viaje a China del presidente del gobierno lo deja meridinamente claro al tratar de evitar informar con antelación de la visita a China. Ese interés de ocultar el viaje es una prueba clara que todo tiene olor a espurio. Existen razones cultas que no permiten que la ciudadanía sepa la verdadera razón de una visita que no se ha organizado de hoy para mañana. Este viaje a un país como China no se lleva a cabo de manera precipitada. Ha tenido que ser organizado con mucha antelación lo que refuerza aún más ese interés por ocultarlo ya que el objetivo es el tráfico de intereses personales. Intereses que presuntamente favorecen a negocios de los personajes anteriormente citados, Zapatero y su familia.