El Tribunal de Apelación aceptó la solicitud de puesta en libertad hasta la resolución de su apelación, mientras que calificó su estancia en prisión como «pesadilla» y «agotador»
Nicolas Sarkozy ya está de nuevo en su casa en el distinguido barrio XVI de París tras tres semanas en la cárcel de La Santé, que ha calificado como «una pesadilla«. El expresidente francés fue condenado a cinco años de prisión debido a la financiación ilegal de su campaña presidencial de 2007, tras haber dejado que sus principales colaboradores negociaran con responsables del régimen de Muamar Gadafi para obtener 50 millones de euros para la campaña de las elecciones presidenciales de 2007, que finalmente ganó.
El Tribunal decretó en septiembre pasado la prisión efectiva inmediata para Sarkozy -el primer expresidente francés que ingresaba en la cárcel- producida el 21 de octubre. Los abogados del antiguo líder conservador presentaron enseguida una solicitud de puesta en libertad que el Tribunal de Apelación aceptó este lunes, en línea con lo requerido por la Fiscalía francesa. De este modo, estará en su casa a la espera de un nuevo juicio. El tribunal dictaminó que no existe riesgo de fuga y, por lo tanto, no tenía que permanecer en prisión hasta la resolución de su apelación. A la salida del centro penitenciario y a la llegada a su casa, algunos seguidores le arroparon, mientras que él no quiso hacer declaraciones.
Sarkozy siempre ha defendido su inocencia y ha negado sistemáticamente haber cometido delito alguno, calificándose de víctima de venganza y odio. No asistió en persona a la audiencia del lunes, sino que participó por videoconferencia desde prisión, asegurando que «cumpliré con todas las obligaciones que se me imponen, como siempre lo he hecho«. La cárcel, durante estas tres semanas, ha sido un trago amargo para Sarkozy, según aseguró, a pesar de que a buen seguro que contaba con mejores condiciones que otros reos. «Es duro. Muy duro, como debe serlo para cualquier detenido. Incluso diría que es agotador«.


