Ayer Pamplona parecía un escenario de guerra. Barricadas, calles cortadas, policía por todas partes, lanzamiento de objetos… No era para menos, pisaba la ciudad el peligroso ciudadano Vito Quiles. Para los que no le conozcan, es un joven demócrata de 26 años, cercano al PP y a Ayuso, que se dedica a hacer preguntas incómodas a periodistas tanto en el congreso como a pie de calle. Un tipo realmente sin escrúpulos. Y claro, los radicales de Pamplona entendieron que no podían permitir bajo ningún concepto que un monstruo de este calibre, que pasa por sus veranos en Sanjenjo por cierto, pusiera una pie en una ciudad española.
Vito Quiles parece hacer recordar al mítico Atila, el rey de los hunos, que por donde pisaba su caballo ya no crecía la hierba. Dicen incluso que si a Vito le miras directamente a los ojos, te conviertes en polvo. Claro que si un pamplonés no hubiera entendido por qué la ciudad estaba como estaba, hubiera cogido el periódico local para informarse. Pero atención, la cosa aquí va a peor. Lo de la prensa es de cárcel en muchas ocasiones, como es el caso.

No fueron los amables antifascistas los que crearon problemas, ellos combaten el fascismo del periodista, fue el propio ultra el que provocó disturbios en la calles de Pamplona. Aquí ya pasa de Atila a Godzilla. Este monstruo sí que le puede representar más, porque era de destrozar Nueva York hasta que el siempre ganador ejército americano le sentenció. Hace diez minutos, había gente que no sabía quién era Quiles, ahora rezan por evitarle. Incluso mucha gente abandonó la ciudad hacia las afueras por el miedo atroz que suscita. Aterrador. Nadie olvidará ya el 15 de octubre, el día que Quiles destrozó la ciudad.
Reactivador de la economía
Eso sí, Quiles se marchó de allí con la conciencia tranquila. Había revitalizado con su mera presencia la economía navarra en unas horas. Cientos de coches de radicales llegados desde otros puntos del País Vasco tuvieron que repostar de camino, los bares y restaurantes tuvieron más clientela, etc. Así que compensó de algún modo los destrozos que él solo hizo en la ciudad de los San Fermines, que necesitará seguramente años para recuperarse de esto.
Los abuelos contarán a sus nietos en el futuro que ellos sobrevivieron a la presencia de un peligroso nazi, fascista y ultra de todo aquel día: ultra conservador, ultraderecha, ultraPP y ultrademócrata sobre todo. Todo es muy extremo en él. Entonces la pregunta que aquí soslaye es: ¿por qué Vito Quiles les tiene bailando a cientos de radicales? ¿Demasiado tiempo libre? Este país se basa en narrativas y Quiles ahora parece el gran demonio para la izquierda. En su peligroso currículum tuvo una acusación por agredir a Sarah Santaolalla, mientras todos vimos en el vídeo que no lo hacía y la susodicha hizo un espantoso ridículo portando un cabestrillo.
Pues ese es Vito Quiles, cuya arma es un micrófono, el que les provoca tanta perturbación. Y para ello, los radicales destrozan su propia ciudad (la de algunos de ellos), agreden, se pegan con la Policía, dos acaban detenidos…. Eso sí, uno menor de edad. La edad media de los radicales serían de 20-22 años, tendrán tiempo de escoger mejor a sus enemigos, supongo, porque esto es un vodevil ridículo. Le gritan fascista cuando es demócrata, le gritan nazi y es del PP, es que es muy raro todo.
Claro que dentro de estos jóvenes radicales antiespañoles de pura cepa, surgían comentarios extraños cuando se comprobaba que Quiles venía acompañado de escoltas. «No se atreve a venir solo», señalaban algunos. «Con cinco matones cualquiera viene». Mal Vito Quiles, ¿cómo no has venido a pecho descubierto, por qué no has recibido a todos a ‘puerta gayola’ como un buen torero? Es más, alguno le acusaban de estar solo diez minutos y marcharse.
Quizás lo más lógico hubiera sido quedarse tomando unos pjntxos por Estafeta él solo. Entonces, ya no hubiera sido Atila ni Godzilla, hubiera sido Jesucristo, entregándose y no evitando una muerte anunciada, sacrificándose en pos del ultramegaextremo conservadurismo peligroso.


