Un ministro chino, condenado a pena de muerte por corrupto

El exministro chino de Agricultura, Tang Renjian, fue condenado a muerte por corrupción, con suspensión condicional de la ejecución de la pena de dos años, tal y como anunció un tribunal del noreste del país. La suspensión significa que la pena de muerte solo se llevará a cabo si el condenado comete nuevos delitos durante este período. Después de que expire el plazo, la sentencia se conmutará por cadena perpetua. La noticia ha causa revuelo a la vista de cualquier occidental, pero esta práctica con penas de muerte suspendidas es relativamente frecuente en el gigante asiático en casos de corrupción. Las redes sociales se llenaron de comentarios acerca de que medidas como ésta podrían ponerle coto a muchas de las prácticas de corrupción habituales y normalizados en España o, aún más, en países sudamericanos.

El Tribunal chino decretó que el alto funcionario se aprovechó de sus cargos para favorecer a terceros en negocios, licitaciones o concursos laborales, aceptando a cambio efectivo y bienes por valor equivalente a unos 38 millones de dólares. «Está moralmente corrompido y ha mostrado una codicia desenfrenada«, sentenció. Estos sobornos «causaron pérdidas muy graves para los intereses del Estado y del pueblo, y justificaban por lo tanto la pena de muerte«, según el comunicado. Al parecer, Tang se declaró culpable y «expresó remordimientos» en su alegato final. Se supo que el exministro llevaba «bajo investigación disciplinaria» desde mayo del año pasado, y había sido expulsado del Partido Comunista de China (PCCh) por «graves violaciones disciplinarias» y la sospecha de que aceptó sobornos.