Los países del Golfo Pérsico dejarán de estar involucrados en la guerra tras asegurar que no dejarán utilizar sus bases americanas para atacar Irán
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que el consejo de liderazgo temporal de Irán aprobó suspender los ataques contra países vecinos, siempre que ningún ataque contra Irán se origine desde esos territorios. En una declaración pública, el mandatario también ofreció disculpas a los gobiernos de la región por las consecuencias de las acciones militares iraníes.
Los países del Golfo se vieron involucrados en una serie de ataques con drones y misiles ocurridos durante la última semana contra su territorio. Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Bahréin y Arabia Saudita informaron que parte de su infraestructura civil, incluidos hoteles, puertos e instalaciones petroleras, resultó afectada, lo que provocó una fuerte reacción diplomática en la región.
A pesar de ese anuncio, persisten dudas sobre si Teherán realmente ha decidido reducir la escalada. Informes preliminares señalaron que algunos ataques aún se dirigían hacia estados del Golfo la mañana del sábado, lo que alimenta la incertidumbre sobre el alcance real de la orden de suspensión. Las bases americanas, el motivo y objeto de la mayoría de los ataques.
La tensión llega después de varios años en los que Irán había mejorado gradualmente sus relaciones con sus vecinos del Golfo, incluso con Arabia Saudita, su histórico rival regional. Ese acercamiento diplomático quedó gravemente dañado cuando la Guardia Revolucionaria lanzó una ofensiva con drones y misiles durante la semana pasada.
Indignación y esperanza
Los gobiernos del Golfo reaccionaron con indignación al considerar que fueron atacados pese a no haber participado directamente en las operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán. Aunque varios de estos países albergan bases militares estadounidenses, comunicaron a Washington que no permitirán que se utilicen para lanzar ataques contra territorio iraní.
Analistas consideran que la estrategia iraní busca elevar el costo del conflicto generando inestabilidad regional. El aumento de los precios de la energía, las interrupciones en las rutas comerciales y la creciente incertidumbre sobre la seguridad en el Golfo reflejan la situación. Por ahora, las perspectivas de un final diplomático cercano para la guerra se mantienen inciertas.


