El presidente estadounidense asegura que ha mantenido «contactos muy buenos y constructivos» y que las conversaciones continuarán a lo largo de la semana
Se podría decir que es la primera tregua de la guerra en el Golfo Pérsico. Tras «conversaciones productivas» entre Estados Unidos e Irán, el mandatario anunció este lunes la suspensión temporal de los ataques militares contra infraestructuras energéticas de Irán durante un periodo de cinco días. La decisión, comunicada a través de su plataforma Truth Social, supone un giro momentáneo en la escalada de tensiones en Oriente Medio.
Según explicó el mandatario, en los últimos dos días se han mantenido contactos “muy buenos y constructivos” con representantes iraníes, centrados en lograr una resolución completa de las hostilidades. Trump destacó el carácter “profundo y detallado” del diálogo, y aseguró que las conversaciones continuarán a lo largo de la semana, condicionando cualquier decisión futura al avance de las negociaciones.
En este contexto, el presidente ordenó al Departamento de Guerra pausar los ataques previstos contra centrales eléctricas y otras infraestructuras clave del sistema energético iraní. La suspensión, sin embargo, no es definitiva y dependerá del desarrollo de las reuniones diplomáticas en curso, dejando abierta la posibilidad de retomar las operaciones militares si no se alcanzan progresos.
El anuncio se produce tras días de fuerte tensión entre ambos países, marcados por un intercambio de amenazas y de ataques cruzados. Trump había advertido previamente a Irán con nuevas acciones militares si no garantizaba la apertura total del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte mundial de petróleo y del que Trump dio un ultimátum para que se abriera.
Paz entre amenazas
Por su parte, Teherán respondió con firmeza, señalando que atacaría infraestructuras energéticas estadounidenses en caso de que sus propias instalaciones fueran bombardeadas. Las autoridades iraníes también subrayaron que su respuesta hasta el momento ha sido contenida, asegurando que solo han empleado una parte limitada de su capacidad militar.
La actual crisis se remonta al pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva conjunta contra objetivos iraníes, desencadenando una cadena de represalias que se ha extendido a varios aliados regionales. Desde entonces, la situación ha generado preocupación internacional por el riesgo de una escalada mayor.
Veremos si esta pausa en los ataques podría abrir una ventana para la diplomacia, aunque se observa cierta fragilidad en el proceso. El desarrollo de las conversaciones en los próximos días será clave para determinar si se avanza hacia una desescalada o si, por el contrario, se reactivan las hostilidades en una región ya altamente inestable.


