Trump ya piensa en Cuba: «Sería un honor tomarla»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que sería «un gran honor» para él «tomar Cuba», al estilo de lo que hizo en Venezuela, en medio del aumento de las tensiones entre Estados Unidos y Cuba por las restricciones energéticas que afectan a la isla, que está sufriendo apagones masivos y protestas sin parar.

«Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Tomar Cuba, tomar Cuba de alguna forma, sí. Ya sea liberarla o tomarla. Podría hacer lo que quisiera con ella», declaró durante una comparecencia en la Casa Blanca. Sus palabras han generado una fuerte polémica tanto en el ámbito político como internacional, al interpretarse como una amenaza directa a la soberanía cubana.

El mandatario aseguró además que su Administración mantiene contactos con autoridades cubanas, aunque no ofreció detalles concretos. En su intervención, describió a la isla como «una nación fracasada» y afirmó que atraviesa una grave crisis económica. «No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada», sostuvo, en referencia a las dificultades derivadas de las sanciones y la escasez de combustible. La pobreza en Cuba así lo refleja.

«Tienen buena tierra. Tienen paisajes bonitos. Es una isla hermosa», añadió el líder republicano, quien también mencionó tener amistades de origen cubano que prosperaron económicamente en territorio estadounidense. Estas declaraciones se producen en un contexto de endurecimiento de la política exterior de Washington hacia La Habana.

En las últimas semanas, Trump ha reiterado su disposición a «tomar control» de la isla, ya sea de forma «amistosa» o mediante medidas más contundentes, como ya hizo en Venezuela. Según fuentes oficiales, la Casa Blanca habría intensificado la presión económica, incluyendo restricciones al suministro energético, lo que ha agravado la situación interna del país caribeño.

Sin respuesta cubana

Por su parte, el Gobierno cubano no ha respondido oficialmente a estas declaraciones, aunque en ocasiones anteriores ha rechazado cualquier tipo de injerencia externa y ha defendido su soberanía. Este tipo de mensajes podría incrementar la tensión diplomática en la región y dificultar posibles vías de diálogo entre ambos países, aunque ahora mismo Trump está desatado y todo puede ocurrir.

Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba han estado marcadas históricamente por el conflicto desde la Revolución cubana de 1959, con décadas de embargo económico y episodios de alta tensión. Aunque hubo un acercamiento durante la Administración de Barack Obama, las relaciones volvieron a deteriorarse posteriormente.