Hora y media antes de que acabara el plazo del ultimátum amenazante, ambas partes llegaron a un acuerdo para abrir un alto el fuego provisional
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió aplaza, al parecer en el último momento, el bombardeo masivo contra Irán que estaba previsto como respuesta a la escalada militar iniciada a finales de febrero. La decisión se produjo apenas hora y media antes de que expirara el ultimátum fijado por Washington, evitando una ofensiva inmediata que amenazaba con intensificar el conflicto en Oriente Próximo.
El aplazamiento establece una pausa de dos semanas en las operaciones ofensivas estadounidenses, en el marco de un alto el fuego provisional condicionado. Según el planteamiento trasladado por la Casa Blanca, Irán deberá garantizar la reapertura completa, inmediata y segura del estrecho de Ormuz, un enclave estratégico clave para el tránsito mundial de petróleo y gas.
La medida llega tras varios días de intensa presión diplomática. Diversos actores internacionales han intervenido para frenar la escalada, con especial protagonismo de Pakistán, que ha actuado como mediador entre ambas partes. En paralelo, Teherán ha presentado un plan de negociación que incluye compromisos en materia de seguridad regional y estabilidad en las rutas comerciales del Golfo Pérsico, una vía de negociación que Trump ha reconocido.
El contexto previo estaba marcado por una creciente tensión militar. En jornadas anteriores, Trump había elevado el tono de sus advertencias, llegando a plantear ataques de gran envergadura contra infraestructuras críticas iraníes si no se cumplían las condiciones exigidas por Washington. La posibilidad de una intervención directa a gran escala había generado preocupación en la comunidad internacional ante el riesgo de una guerra abierta de consecuencias imprevisibles.
El conflicto, iniciado con operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel, ha provocado ya daños significativos en infraestructuras estratégicas y ha incrementado la inestabilidad en la región. Ayer, las amenazas de Trump. «Hoy morirá toda una civilización» fueron recibidas con escepticismo del pueblo iraní, que no dudó en salir a la calle a seguir manifestándose. Puede que se entiendan también dentro de un sentido de ultimátum, una táctica de guerra que no dejó en buen lugar al mandatario de nuevo ante la opinión pública.
La reacción internacional al anuncio ha sido de cautela. Aunque la tregua se interpreta como una oportunidad para abrir una vía diplomática, persisten las dudas sobre su viabilidad real. Se trata de una pausa limitada en el tiempo y sujeta a condiciones exigentes, como es la apertura del estrecho de Ormuz, lo que mantiene el escenario en una situación de alta volatilidad.


