Trump exige un nuevo presidente para Ucrania y acusa a Zelenski de bloquear la paz con Rusia

El presidente estadounidense reclama un dirigente dispuesto a negociar el final de la guerra y critica los ataques ucranianos contra las refinerías rusas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reclamado que Ucrania tenga un nuevo presidente y ha acusado a Volodímir Zelenski de no estar dispuesto a alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra con Rusia. «Creo que ha llegado la hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente», afirmó el mandatario estadounidense el sábado 10 de octubre ante los periodistas en la Casa Blanca. Trump defendió la necesidad de contar con un dirigente capaz de negociar con Moscú y reprochó a Zelenski que, a su juicio, haya desaprovechado oportunidades para poner fin al conflicto.

Las declaraciones suponen un nuevo episodio de tensión entre Washington y Kiev y se producen mientras Trump intenta impulsar un acuerdo con Vladímir Putin. El presidente estadounidense aseguró que Rusia desea alcanzar un entendimiento, pero responsabilizó al dirigente ucraniano de impedirlo. Zelenski, por su parte, ha cuestionado el acercamiento entre Estados Unidos y Rusia y sus posibles consecuencias para Ucrania, que continúa haciendo frente a la invasión rusa iniciada en febrero de 2022.

Uno de los principales motivos del último enfrentamiento entre ambos dirigentes es la ofensiva ucraniana contra instalaciones petroleras rusas. Trump ha advertido a Kiev de que debe detener los ataques contra las refinerías, al considerar que perjudican el suministro internacional de combustible y contribuyen al encarecimiento del diésel. El presidente estadounidense ha vinculado esta situación con los problemas económicos de sectores como la agricultura y la ganadería de su país.

Trump afirmó que había permitido a Zelenski actuar militarmente contra Rusia, pero que le había pedido expresamente que no atacara las instalaciones de refinado. El dirigente estadounidense considera que estas operaciones dificultan sus esfuerzos para alcanzar un acuerdo y ha insistido en que Ucrania necesita un liderazgo dispuesto a negociar. Kiev sostiene que sus ataques forman parte de la estrategia para debilitar la capacidad militar y energética rusa.

El acuerdo sobre el diésel enfrenta a Washington y Kiev

La controversia coincide con el entendimiento anunciado entre Trump y Putin para aumentar el suministro de diésel ruso al mercado estadounidense y a otros destinos. Según la información publicada sobre el acuerdo, el plan contempla una entrega inicial de 300.000 toneladas, con previsiones de ampliar posteriormente los envíos. La iniciativa busca contribuir a aliviar las tensiones en el mercado de los combustibles, aunque ha generado críticas por las consecuencias económicas que podría tener para Moscú en plena guerra.

Zelenski ha cuestionado el pacto al considerar que puede beneficiar a Rusia mientras sus fuerzas continúan atacando territorio ucraniano. La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, también ha expresado su preocupación por las posibles ventajas económicas que el acuerdo podría proporcionar al Kremlin. El enfrentamiento refleja las diferencias entre la estrategia de Trump, centrada en alcanzar un acuerdo, y la posición ucraniana, que reclama condiciones que no comprometan su seguridad.

Ucrania defiende la legitimidad de Zelenski

La respuesta de Kiev no se ha hecho esperar. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, defendió que Zelenski cuenta con el respaldo de la población y subrayó que corresponde a los ciudadanos del país decidir quién debe dirigirlo. Sus declaraciones respondieron directamente a la petición de Trump de sustituir al actual presidente ucraniano.

La cuestión electoral tiene, además, una dimensión jurídica. El mandato presidencial de Zelenski debía concluir en 2024, pero Ucrania mantiene la ley marcial desde la invasión rusa de febrero de 2022, un régimen que impide celebrar elecciones nacionales en las condiciones actuales. Por ello, la propuesta de Trump abre un nuevo frente político en una guerra que sigue sin una solución negociada. La exigencia estadounidense no implica por sí misma ningún cambio en la presidencia ucraniana, cuya continuidad depende del marco constitucional y de las decisiones que puedan adoptarse en el país.