El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a endurecer este miércoles su discurso sobre la inmigración al asegurar desde el Despacho Oval en preguntas con periodistas que Europa está sufriendo una «invasión» provocada por la llegada masiva de inmigrantes y advirtió de que varios países occidentales afrontan una situación que, a su juicio, amenaza su seguridad y su identidad.
Durante su intervención, Trump señaló especialmente al Reino Unido, al que instó a adoptar medidas mucho más contundentes para controlar sus fronteras. «Es el principal sospechoso», aseguró. El mandatario insistió en que la inmigración irregular constituye uno de los principales desafíos para las democracias occidentales y defendió políticas más estrictas de control migratorio.
En ese contexto, Trump planteó la creación de un acuerdo entre países occidentales basado en el refuerzo de las fronteras, el incremento de las deportaciones de inmigrantes en situación irregular y la protección de la identidad cultural de cada nación. Según expuso, los países que decidan sumarse deberían comprometerse a endurecer sus políticas migratorias.
El discurso de Trump refuerza una de las principales líneas de su agenda política desde su regreso a la Casa Blanca: el control de la inmigración irregular, la seguridad fronteriza y el impulso de acuerdos internacionales que permitan limitar los flujos migratorios hacia los países occidentales.


