Apuestan por la vía diplomática y desestiman la petición de Trump de enviar ayuda para desbloquear el estrecho de Ormuz
Los líderes de la Unión Europea mostraron este jueves una posición unificada frente a la escalada del conflicto en Oriente Medio, apostando por la vía diplomática y descartando, por el momento, el envío de ayuda militar a Estados Unidos en el estrecho de Ormuz. La postura común se acordó durante una cumbre en Bruselas marcada por la creciente preocupación ante las consecuencias económicas y de seguridad derivadas de la crisis.
El encuentro, inicialmente previsto para abordar la competitividad del bloque, giró hacia un enfoque de emergencia ante el deterioro de la situación en el Golfo Pérsico. Los jefes de Estado y de Gobierno debatieron una posible respuesta conjunta, incluyendo la petición de apoyo militar realizada por el presidente estadounidense, Donald Trump, para escoltar buques en la estratégica vía marítima.
Tras semanas de divisiones internas, los Veintisiete lograron acercar posturas hacia una línea más prudente, centrada en la desescalada del conflicto. En este contexto, se reforzó el respaldo a las misiones europeas de seguridad marítima en la región, aunque limitando cualquier actuación a sus mandatos actuales en el Mar Rojo.
La alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, subrayó la necesidad de intensificar los esfuerzos diplomáticos e indicó que la Unión mantiene contactos con Irán y otros actores regionales para encontrar una salida negociada. En la misma línea, varios líderes europeos insistieron en evitar una mayor espiral de violencia.
Países como Francia, Alemania, Italia o Países Bajos expresaron su rechazo a participar en una operación militar en Ormuz, y mostraron su malestar por no haber sido consultados previamente por Estados Unidos antes de su ofensiva contra Irán. Esta falta de coordinación ha generado tensiones en la relación transatlántica.
El presidente francés, Emmanuel Macron, abogó por una desescalada inmediata y reveló contactos recientes con Trump en los que se habría planteado la necesidad de frenar los ataques a infraestructuras civiles y energéticas. En paralelo, las conclusiones de la cumbre instan a todas las partes a actuar con contención y respetar el derecho internacional.
Subida de precios
Los líderes europeos también pidieron una moratoria en los ataques contra instalaciones energéticas y de agua, así como garantizar la seguridad marítima y la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. Asimismo, reafirmaron su apoyo a la seguridad de los Estados miembros más expuestos, como Chipre.
En el plano económico, la Unión Europea mostró su preocupación por el impacto del conflicto en los precios de la energía. Los Veintisiete instaron a la Comisión Europea a adoptar medidas urgentes para frenar el encarecimiento del petróleo y el gas, así como para reducir la factura eléctrica de empresas e industrias.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, avanzó posibles acciones como la flexibilización de ayudas públicas, mejoras en las infraestructuras energéticas y rebajas fiscales sobre la electricidad. Por su parte, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, defendió que cualquier respuesta fiscal sea temporal y focalizada, subrayando además la importancia de reforzar la independencia energética del bloque.


