OPINIÓN | Pedro Sánchez y Óscar Puente, culpables. Por Fernando Cuesta

En primer lugar, mis más sinceras condolencias a todos los familiares y amigos de las víctimas del accidente ferroviario en la localidad toledana de Urda y espero que los heridos se recuperen lo antes posible, aunque soy consciente que algunos de esos heridos no podrán mantenerse en esta vida. Y dicho esto, y después de escuchar los testimonios de los que han protagonizado el accidente, las lágrimas asoman en las mejillas de España. Se vuelve a repetir las condolencias de otro accidente ferroviario ocurrido en Adamuz en la provincia de Huelva. Pero más allá de todo lo descrito, debemos hacer una valoración de lo sucedido.

En un país como España, un país desarrollado, un país del primer mundo y la cuarta economía de la UE no deberían suceder accidentes tan sumamente graves como los ocurridos. Sobre todo, siendo la red ferroviaria española la joya de la corona. Podíamos presumir y de ello nos admiraban el resto de país del mundo al tener un tren de alta velocidad tan eficiente.

No es explicable que en menos de 365 días sucedan dos accidentes ferroviarios con un gran número de víctimas. Son unos hechos alarmantes que lesiona la confianza en viajar en tren y además, la marca España ha cosechado un gran borrón.

Nadie es perfecto y menos las autoridades políticas que gestionan la vida de la sociedad, pero cuando en un país democrático y muy desarrollado dos accidentes ferroviarios se suceden en pocos meses con numerosas víctimas algo falla.

Este accidente desborda la paciencia de la ciudadanía. El ministro de Transportes, Óscar Puente, tras el accidente ferroviario grave anterior de Adamuz con 43 víctimas, debería haber tomado buena nota. Pero el señor Puente primaba su afición a las redes sociales y primaba defender la presunta corrupción de la esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, o del ex fiscal condenado. Sus prioridades han desembocado en una nueva tragedia ferroviaria.

Lo que se deduce que tras ocho años de gobierno socialista la gestión ferroviaria apenas existe. Lo cual nos lleva a pensar que el gobierno de este país ha demostrado su incompetencia para gobernar, sobre todo para proteger la vida de los ciudadanos. No podemos entender que cada vez que cogemos un tren supone jugar a la ruleta rusa. La falta de mantenimiento es una herramienta para acotar la vida de los viajeros como ocurrió en Adamuz con las 43 víctimas mortales.

Tenemos un gobierno que ha renunciado a servir a la sociedad. Un gobierno que se comprometió a liquidar la corrupción, pero lejos de ello ha dedicado recursos públicos para gastarlos en cosas que nada tienen que ver con dar respuesta a la sociedad. Ha dedicado los recursos públicos a otros menesteres que no son precisamente al mantenimiento de la red ferroviaria y de ahí las numerosas víctimas.

Pero después del accidente ferroviario de Urda la comparecencia del ministro de Transportes, Óscar Puente, culpabilizando a una persona del accidente, es miserable. Porque un error humano nunca, en cualquier caso, lleva a este accidente según los expertos. Los trenes tienen sistemas de frenos automáticos. Son esos sistemas modernos que detectan peligros y el maquinista no acciona el freno entra en acción.

El ministro de Transportes es el vivo reflejo de un gobierno de España fallido. Desde que hace ocho años el PSOE con Pedro Sánchez a la cabeza y con Óscar Puente como guerrero sin principios llegaran al gobierno, los españoles hemos padecido su corrupción. pero lo que nunca pudimos imaginar que esa deplorable gestión gubernamental se tradujera en muertos. Muertos por escatimar recursos públicos para mejorar la red ferroviaria.

El accidente de Urda es la demostración de una gestión temeraria con decenas de muertos. Decenas de familias de las víctimas que por la incompetencia de un gobierno sus seres queridos ya no estarán nunca con ellos.

Dimisiones en cadena

Es necesario y urgente la dimisión de un personaje sinestro como el ministro de Transporte, Óscar Puente. No le diré que es un asesino como los socialistas rodeando las sedes del PP tras el atentado del 11-M les gritaban, porque no sirve para nada y menos para el consuelo de las víctimas.

Errores, extinción de recursos públicos, dejadez, etc que demuestran que este ejecutivo ha renunciado a su papel de dar respuestas a la ciudadanía. Se está demostrando que los recursos de los impuestos de los ciudadanos se han empleado en algunas cuestiones que no son las necesidades de éstos. Se han empleado en pagar los servicios de mujeres que comercializan con el cariño accidente.

Y este accidente ferroviario no es el primero de dimensiones muy graves. En el presente año la mala gestión del servicio ferroviario había cosechado 46 víctimas mortales. El servicio ferroviario de alta velocidad era uno de los mejores del mundo, pero desde que el PSOE llegó al gobernó el mantenimiento de la red ferroviaria da mucho que desear y de ahí los accidentes mortales y el desprestigio y la confianza en utilizar los trenes en este país