Le gustaba el fútbol, aunque a buen seguro le continuará gustando. No se limitaba a verlo a través de la televisión, aquella televisión en blanco y negro, esos domingos por la tarde, porque él contaba con un gran futuro como portero. Y además vestía la camiseta del club de futbol más importante y conocido en el mundo. Era el Real Madrid, el club de un hombre que, debido a una lesión que nada tuvo que ver con el futbol, reorientó su carrera profesional hacia el mundo de la música. Fue un accidente de tráfico que sufrió el que impidió que continuara su carrera deportiva. Los médicos creyeron que nunca volvería a caminar. El disgusto que supuso caer lesionado y con ello las ilusiones y el futuro truncado fue muy terrible. Tenía al alcance un futuro muy prometedor. Compartió vestuario con Groso o Manuel Velázquez. Esa cercanía con los futbolistas de gran altura le llevó a pronunciar algo que se encontraba en su corazón. Hizo público sus sentimientos: “Me siento como en casa dentro del mundo del futbol y lo amo inmensamente”.
A veces la vida se nos tuerce y el accidente se mudó en oportunidad. Se convirtió en el prólogo de una biografía llena de éxitos. Nos estamos refiriendo al gran Julio Iglesias. Un hombre, que, estando convaleciente en el hospital recibió una guitarra que el regaló su enfermero Eladio Madaleno, como terapia para que ejercitara sus dedos. Y claro que los ejercitó acompañando las notas musicales de la guitarra que tocaba, con poemas y composiciones que se encargaba de llevar a cabo. Todos sabemos del talento artístico de Julio Iglesias que fue desarrollando desde la cama del hospital. Ya apuntaba maneras con el balón entre los pies, que se trasladaron a sus dedos y a su capacidad compositora. Se convirtió en un solista de talla mundial que, con su voz y sus canciones, pero sobre todo con su buen oficio, ha sabido ganarse al público. Sus canciones han dado la vuelta al mundo.
Su éxito ha tenido tanta repercusión mundial que no hay continente que se haya resistido a tener un club de fans del cantante. Tenía admiradores y seguidores en los cinco continentes. Se calcula que a lo largo de su carrera ha dado unos 5.000 conciertos en todo el mundo con una suma total aproximada de 60 millones de espectadores. Por aportar algún dato más y nos da una idea del gran trabajo que ha desarrollado a lo largo de sus años de carrera musical, ha grabado la friolera de 80 discos y ha cantado en 14 idiomas. Sin olvidar que posee más de 2.600 discos de oro y platino certificados. Es evidente que Julio Iglesias ha sido un extraordinario embajador de nuestro país. Ha llevado la marca España por el mundo con un éxito difícil de igualar. Nadie podía imaginar y tal vez él menos que podía alcanzar tan extraordinario éxito que le ha llevado a cosechar grandes envidias.
A sus 82 años está atravesando un tiempo bastante difícil. Han tratado de empañar su larga carrera de éxitos de una manera miserable y ruin. Han buscado su espalda para apuñalarle moralmente. Todos conocemos su afición por admirar a las mujeres a su manera. El éxito siempre atrae a mucha gente alrededor de quien lo tiene. Algunos de esos acercamientos son de personas que no dudan en sacar un buen beneficio a costa de su figura. Ejemplos de gentes que han sacado buen partido de quien ha triunfado los hay a ‘patadas’. Julio Iglesias no se iba a escapar de esta etapa tan repugnante. Su éxito entre las mujeres ha sido algo que le ha acompañado a lo largo de su vida. Se han escrito innumerables capítulos sobre sus amoríos. Incluso ha tenido algún problema con alguna mujer con respecto a su paternidad, pero este último capítulo va más allá de un episodio de amor. Se le ha acusado de abuso hacia dos mujeres. Un abuso que presuntamente se había realizado más allá de nuestras fronteras. Un hecho muy curioso el haber denunciado tras varios años de esos presuntos abusos y que no se hiciera la denuncia en el país donde supuestamente se llevó a cabo el presunto delito. Pero retrocedamos en el tiempo.
Convicciones políticas
Julio Iglesias no ha escondido nunca su manera de pensar, su ideología. Ha participado con el PP en algún tipo de convocatoria, como un ciudadano más. Como lo hace Ana Belén, Víctor Manuel o Pedro Almodóvar posando con los socialistas, con Pedro Sánchez a su lado. Un hecho de lo más normal en un país democrático. Cada uno obra en consecuencia, de acuerdo con sus ideología e intereses. Pero en este país ser famoso y de derechas es un delito social y la izquierda corre a mostrar ese pecado a los ciudadanos. Lo hace de manera asquerosa, inmunda y nauseabunda porque no tolera que una persona que ha triunfado y no lo ha hecho con la bandera del progresismo, no sea aborrecida. Manchar su nombre a costa de lo que sea y de la manera que sea. Para ello se ha empleado lo más miserable. Una acusación de origen sexual, sabiendo que es lo que más cabrea al personal. No ha importado que la denuncia fuera falsa, dada la relación de amistad que tenía con una de las acusadoras.
«En este país ser famoso y de derechas es un delito social y la izquierda corre a mostrar ese pecado a los ciudadanos»
Lo importante era manchar el nombre de uno que no era de los suyos y de paso distraer al personal para que se olviden de la corrupción y de la mala gestión de los ferrocarriles que ha derivado en 45 muertos.
Estamos asistiendo a un presunto último capítulo del socialismo gobernante. La sociedad debe tomar buena nota de lo que sucede con el socialismo y la extrema izquierda en el poder. Desde 11-M de 2004, el atentado más sangriento de la historia contemporánea de este país, el socialismo ha manchado España. No ha dudado en aliarse hasta con los herederos de ETA para continuar al frente del país. Busca perpetuarse en el poder queriendo llevar a esta sociedad, a través del túnel del tiempo, al pasado.
La prueba de ello es que, tras dejar la derecha el gobierno de la nación, la calidad de vida de los ciudadanos y el país se han deteriorado.
En la actualidad, es tan elevado el deterioro que el socialismo está colocando a España que se ha hecho algo habitual. Se ha normalizado de tal manera que ya nadie se escandaliza de que a varias prostitutas un ministro socialista las coloque en empresas públicas. Ya se ha normalizado que la mujer del presidente del gobierno socialista y su hermano tengan que rendir cuentas ante el juez. Pero si todo ello hubiera tenido la firma de la derecha las calles estarían ardiendo y de esto no cabe ninguna duda. Esos que presumen de militar en un partido, PSOE, que dice tener 125 años de antigüedad. Ese partido que tuvo el cuajo de dar un chivatazo a los terroristas de ETA para que no fueran detenidos. Ese partido que reclama ahora respeto a las víctimas y nunca dudó de utilizar el dolor de la desgracia, el dolor de los familiares de las víctimas de la DANA o las del 11M para llamar asesino al PP. Julio Iglesias ya fue condenado por la progresía patria, antes de celebrarse el juicio que, por cierto, ya no se celebrara porque la justicia ya dictó que no cabe denuncia alguna en este país. No cabe denuncia porque España es más que un plató de televisión. España trata de ser in país serio a pesar del socialismo, comunismo y en definitiva a pesar de la extrema izquierda. España es una nación decente muy al contrario del PSOE y todos los que le apoyan.


