La cantante Aitana tuvo un simbólico gesto en el vídeo ‘Un día con mi novia’ de su novio, el ‘youtuber’ Plex, uno de los primeros en los que hablan de su vida juntos, en el que reconoce abiertamente que toma «antidepresivos», aunque «poco a poco estoy reduciendo la dosis hasta dejarlos. Ya llevo dos años, es un proceso poco a poco». No es fácil que una estrella a la que muchos jóvenes divinizan, se sincere de esa manera, tocando el suelo real, y lejos de estándares de perfección y felicidad. Bravo por su valentía, ojalá más como ella.
La de Aitana también es una buena muestra de una realidad semi-escondida, a la que mucha gente no desea prestarle atención: los ricos también lloran. Que se resume en que la fama, el dinero, el poder y el éxito no solucionan los verdaderos problemas, sino no habría ricos infelices y todos sabemos que existen. Alguien con problemas podría pensar que es un delirio que alguien como Aitana haya podido tener malos momentos que hayan requerido medicación, pero está a la orden del día entre famosos, por lo que hablar de ello y sincerarse es de agradecer, sobre todo entre la juventud.
Por tanto, creemos que es un gran gesto de concienciación para sus fans, que vean la realidad tal y como es, al contrario de ‘casitas’ en conciertos que suponen lo contrario: una deformación de la realidad, materialismo y pasiones extrañas. Queremos más Aitanas, que destilen verdad, que falsas e hipócritas como la elitista Ester Expósito, cuyo discurso y sus acciones no tienen nada que ver. Da la sensación de que Aitana es de las artistas más sanas del panorama nacional, además de no se ha buscado el típico novio ‘flipado’, sino un ‘youtuber’, famoso eso sí, pero que tiene un perfil respetado y respetuoso.
Todo ocurrió cuando la cantante estaba mostrando en el vídeo su rutina diaria, lo que hace antes los conciertos, sus complementos alimenticios, etc. Y entre magnesio, proteína, vitaminas y productos para aclarar la garganta, de repente sacó una pastilla en el minuto 4.00 del vídeo y dijo. «Bueno y también tomo antidepresivos, cada vez menos, pero aún los necesito. Ya llevo dos años», declaró. Al principio, incluso pareció una broma, porque chocó en un primer momento por lo inesperado de la declaración, pero lo contó con tanta naturalidad que le aplaudimos y le deseamos que vaya encontrándose mejor. El que busque perdidamente la fama y la encuentre, que no espere milagros, muchos problemas seguirán ahí.


