Indecencia, traición y PNV. Por Fernando Cuesta

La moción de censura del PSOE que llegó, por primera vez, a buen término en la democracia, desplazando del gobierno de España al PP, no solo sirvió para arrebatar el gobierno a Mariano Rajoy. Fue muy esclarecedor porque sirvió para dar comienzo al primer capítulo de otra moción de censura en fase de liquidación. Fue la antesala que marcará el fin del recorrido de una formación política vasca. Me refiero a uno de los protagonistas en el apoyo de la moción de censura socialista. Se trata del PNV. La formación nacionalista, tras haberse comprometido a no apoyar la moción, se desdijo de su compromiso contraído con el PP a pesar de haber aprobado los presupuestos del estado.

Los nacionalistas vascos, en una jugada de traición habitual en ellos, facilitaron el gobierno a los socialistas. Un hecho que se está confirmando como un gran error. El PNV demostró su ceguera que le llevó a perpetrar una traición “de libro”. Una traición que sin duda le reportará gravísimas consecuencias. El PNV no calculó que su voto a favor de la moción iba a significar su debilitamiento frente a su rival político en Vascongadas como son los herederos de ETA, EH-BILDU. Poco a poco los seguidores de Sabino Arana, los del partido xenófobo vasco, creyeron que facilitar la gobernabilidad a los socialistas les reportarían más beneficios que ser consecuentes con su compromiso de seguir siendo “socios” del PP. Pero se estaban equivocando.

A pesar de gobernar en numerosas poblaciones del País Vasco, su importante hegemonía está viéndose resquebrajada a tenor de los sondeos de opinión. Porque las traiciones y el ser deshonestos tiene consecuencias. Los de Otegui, EH-BILDU, están captando más popularidad arañando muchas buenas expectativas de confianza entre los ciudadanos. Están recuperando espacios políticos que prestaron al PNV mientras actuaban con balas y bombas. Las “nueces” que recogía el PNV, mientras ETA agitaba el árbol, están siendo recuperadas por sus legítimos dueños.

Sabino Arana sigue revolviéndose en su tumba

El PNV tuvo oportunidad de tomar distancia con el terrorismo de ETA, pero no supo “cambiar de dirección”. Calculó que separarse claramente de los de Otegui, Chapote, Bolinaga, etc, no le saldría a cuenta. Han considerado que situarse a rebufo de la chatarra terrorista les reportaría grandes beneficios. Pero el baño de realidad que está recibiendo le está señalando que el no situarse en el “lado correcto de la historia”, le está empezando a pasar factura. Está pagando las consecuencias de sus decisiones totalmente equivocadas y erróneas. Han sido tan defectuosos que han considerado que no es una formación de derechas conservadoras. Se han incluido como partido de izquierdas.

Algo que se está traduciendo en un fraude de sus principios fundacionales. De nuevo ha vuelto a colocar la traición a Sabino Arana, como tarjeta de presentación. Poco a poco y sin pausa, el PNV está perdiendo espacio político y por tanto está decayendo su influencia socialmente. Se encuentra como gato panza arriba, incapaz de caminar. Es la fotocopia de la desaparecida CIU. El PNV está escribiendo el epílogo de su historia.