El español venció en la final del Open de Australia a Djokovic, entrando en el olimpo del tenis con tan solo 22 años y ya supera a Nadal
Si nos dicen que inmediatamente después de Nadal, llegaría otra leyenda del tenis en España a su altura, hubiéramos pensado que era una posibilidad imposible. Pues llegó Alcaraz y a sus 22 años ya ha hecho historia, al ser el jugador más joven de la historia en haber conquistado los cuatro grandes torneos: Australia, USA, Roland Garros y Wimbledon. ¿Cuál es su techo? Hoy domingo ha entrado en los libros de historia, tras proclamarse campeón del Open de Australia tras derrotar a Novak Djokovic en la final por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5, firmando una de las victorias más significativas de su carrera. El murciano conquistó así su primer título en Melbourne completando el póquer de Grand Slams.
Con este triunfo, Alcaraz se convierte en el noveno tenista de la historia en lograrlo y lo hace, además, a la edad más temprana en la era moderna: 22 años. Solo Donald Budge había alcanzado esa hazaña a la misma edad, en 1938, antes de la era Open. A la lista se suman nombres ilustres como Fred Perry, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi, Roger Federer, Rafael Nadal y el propio Djokovic. El español suma ya siete títulos de Grand Slam, tras añadir el Open de Australia a sus dos coronas en Roland Garros, dos en Wimbledon y dos en el US Open. A su edad, supera incluso los registros de Nadal, que contaba con cinco grandes, reforzando su posición como referente de una nueva generación dominante.
La victoria tuvo también un fuerte impacto histórico para Djokovic, que se queda con 24 títulos de Grand Slam, empatado con Margaret Court. El serbio vio escaparse una oportunidad clave para convertirse en el jugador con más grandes de todos los tiempos, en lo que podría haber sido uno de los últimos grandes capítulos de su carrera.
En la pista, la final mostró dos partidos en uno. Djokovic dominó con autoridad el primer set, pero a partir del segundo Alcaraz elevó su nivel físico y táctico. El número uno del mundo fue superior en el porcentaje de primeros servicios, en golpes ganadores y cometió menos errores no forzados, imponiendo su ritmo en los momentos decisivos y demostrando que la juventud es un tesoro que sabe gestionar correctamente.
En la ceremonia de premios, Djokovic reconoció el alcance del logro del español y lo calificó de “histórico y legendario”, antes de bromear con un posible dominio compartido en los próximos años. En la grada, Rafael Nadal presenció la final y fue protagonista de un emotivo intercambio de palabras con el serbio. Alcaraz dedicó el título a su equipo y destacó el esfuerzo realizado tras un camino exigente, marcado por cambios, entre ellos de entrenador, y dificultades internas. Su victoria en Melbourne no solo consolida su liderazgo en el circuito, sino que lo sitúa ya, con apenas 22 años, entre las grandes figuras históricas del tenis mundial.


