El exdirigente del PNV, Alfredo de Miguel, considerado el cerebro de la mayor trama de corrupción juzgada en el País Vasco, ha accedido al tercer grado penitenciario tras cumplir dos años y seis meses de prisión. Fue condenado a nueve años de cárcel por liderar una red de cobro de comisiones ilegales
vinculadas a adjudicaciones públicas en Álava durante la etapa de gobierno del PNV. La decisión le permitirá cumplir el resto de la pena en régimen de semilibertad, es decir, en casa pero sabiendo tu paradero. Además, venía de un régimen flexible.
La resolución autoriza además el uso de una pulsera telemática que controlará sus movimientos
y que será instalada en los próximos días en su domicilio. De Miguel ingresó en prisión en julio de 2023 tras una larga instrucción judicial y un proceso que se prolongó durante más de una década. Durante los últimos meses ya disfrutaba de un régimen flexible para salir a trabajar. La jueza de Vigilancia Penitenciaria ha estimado su recurso frente a la negativa inicial de la prisión. El caso ha reavivado la polémica por los beneficios penitenciarios en delitos de corrupción.
Especialmente criticado fue que De Miguel mantuviera un sueldo público durante trece años
pese a estar imputado por el cobro de comisiones ilegales. El caso sigue siendo uno de los mayores escándalos políticos y judiciales en Euskadi, poco después de que los nacionalistas vascos sacaran pecho porque la corrupción, decían, no iba con ellos. Y de este modo el mensaje es claro, formar parte del mayor caso de corrupción de la historia del País Vasco te sale a 2 años y medio de cárcel, como para pensárselo.


