La alcaldesa socialista Chivite, que tiene la provincia en sus horas más bajas, manda a la policía a frenar la grabación de un vídeo al más puro estilo bolivariano
Hay días en los que el parecido con Cuba o Venezuela empieza a cobrar un parecido intolerable. La anécdota desagradable ha tenido lugar en en pueblo de Falces en Navarra, cuando el ‘youtuber’ Raúl Alfonso Paredes, conocido como ‘Un murciano encabronao’ estaba grabando un vídeo de madrugada explicando, seguramente, los ‘chanchullos’ del gobierno socialista de Chivite. En ese momento, aparece una patrulla de la Policía Foral de Navarra que, de manera chulesca, interpela al creador de contenido de malas maneras sin que estuviera cometiendo ninguna ilegalidad. Nueva muestra de policías desnortados, sin hacer gala de su servicio público, al servicio de gobiernos corruptos. Venezuela 2.0.
El policía llega al lugar y le pregunta: «¿Qué estas haciendo?«, a lo que le responde que «grabando un vídeo«. Y el desorientado policía le contesta. «Ya pero es que son la 1.30 de la madrugada«, Sin embargo, la acusación no era por causar ruido, simplemente les molestaba su presencia, seguramente porque le dieron el aviso de que había un creador de derechas en una plaza y eso no se podía permitir. «Lo normal es que le pregunte qué cojones está haciendo aquí«, le espeta el maleducado policía. Y a continuación, sigue con su altanería «¿A que usted sabe a qué me dedico yo?, es fácil, pues yo le pregunto, si usted dice que es prensa y, ¿qué hace aquí? ¿por qué está grabando ese vídeo?«. El vídeo ya circula por redes sociales y ojalá que ese agente sea expedientado por su comportamiento.
Debería el responsable policial argumentarle cuál es el problema de que una persona esté grabando un vídeo de madrugada sin molestar a nadie y, sobre todo, tener que aguantar a un funcionario público arrogante y desagradable, lo cuál a todos nos ha tocado alguna vez. Chivite mandó a sus lacayos a interrumpir una grabación dentro de la legalidad. Seguramente que en la Pamplona de Chivite había otros problemas que solucionar a esas horas. Quizás si hubiera habido un grupo de chavales fumando porros en la Ciudadela o exhibiendo banderas proetarras, la policía hubiera hecho la vista gorda, pero había que frenar a la malvada ultraderecha. Hace unas semanas un periodista fue agredido por radicales en la Universidad de Navarra. Pero lo que le preocupa a la izquierda es un vídeo.




