Muy de puntillas han pasado los medios de comunicación en relación a lo que le ha sucedido a una mujer luchadora en una tierra donde a quien se atreva a levantar la voz contra el gobierno tiene muchas posibilidades que acabe asesinada y tirada en cualquier calle de Irán. Hablamos de una mujer valiente y con gran coraje. Una mujer que ha sido protagonista involuntaria de un episodio tan grave que, en un país como es España, donde las feministas vinculadas a la extrema izquierda se han mantenido en silencio. Aunque no puede sorprendernos ese silencio cuando se trata de regímenes ideológicos cercanos a esa izquierda, como sucede con los de Cuba y Venezuela. Es un silencio cobarde y cómplice de un régimen que no tiene como prioridad proteger la vida de las personas. Al contrario, quien osa levantar la voz es muy probable que nunca más la vuelva a levantar.
La premio nobel iraní, Nargues Mohammadi, que se encontraba en prisión, por ser una mujer que hablaba contra la opresión y el crimen gobernativo, a pesar de la censura informativa férrea, se ha conocido que tiene una salud endeble, muy quebradiza y, en definitiva, muy frágil. Su estado tanto físicamente como sicológicamente se encuentra en un claro deterioro debido a las secuelas que dejó su violenta detención el 12 de diciembre de 2025 a manos del régimen tirano de los ayatolas. El infarto que sufrió en prisión el pasado 24 de marzo y que la mantuvo inconsciente durante 75 minutos, sin ser atendida, nos da una idea de las precarias condiciones en las que se halló en la prisión. Además, este episodio se suma a la ya deteriorada salud de Nargues. La premio Nobel es otra de las víctimas del régimen totalitario y asesino de los ayatolas que no reparan en nada ni en nadie para cercenar la libertad de la sociedad y si para ello hace falta asesinar, se hace.
Nargues Mohammadi fue condenada por el régimen criminal a 44 años de prisión de los cuales debe cumplir 17 de manera efectiva. En una prisión masificada y en la que se encuentra entre delincuentes comunes, violadores, estafadores, secuestradores o asesinos. Lo mejor de cada casa, a cuál mayor miserable. No existe ningún tipo de separación con esa parte peligrosa de las internas. Un hecho que hace que cada día que pasa es un éxito de poder sobrevivir. Está muy claro que el régimen de Teherán aplasta los derechos humanos de tal manera que hasta no tiene complejo ninguno en encerrar a quienes abanderan la lucha por la libertad porque se sienten impunes. No dudan en masacrar a sus compatriotas si con ello se garantizan el poder.
Después de conocer la enésima violación de los derechos humanos como la relatada, había que hacerse una pregunta: ¿dónde se encuentra la ministra de Igualdad, Ana Redondo? No está y creo que no se le espera. Las feministas de pro como Redondo, Irene Montero, Yolanda Díaz, Belarra y toda una batería de activistas de izquierdas están calladas como puertas. Su silencio se suma al maltrato que recibe la premio Nobel iraní. Su silencio forma parte de la ‘biblia’ anti derechos humanos. El feminismo militante y de izquierdas se demuestra que es un objeto decorativo en la democracia de este país. Pero en este caso va más allá de un objeto. Se puede considerar como herramienta de refuerzo del sistema criminal iraní debido a su silencio cómplice de los asesinos ayatolas. Recientemente, las personas que he señalado se mostraban contundentemente a favor del aborto.
Feminismo selectivo
Consideran que la interrupción voluntaria del embarazo, que es una manera muy suave de evitar pronunciar la palabra aborto, es un derecho. Pero callan cuando la vida de una mujer corre peligro, como es el episodio que señalo. De este triste episodio solo se puede deducir que el feminismo que está abanderado por todas las mujeres señaladas es un feminismo de salón, cobarde y, sobre todo, miserable. Se ha puesto de manifiesto sin duda que la cobardía de este tipo de personas es un insulto para la sociedad. Y, sobre todo, es una agresión dura hacia Nargues Mohammadi y muchas como ella que son maltratadas porque luchan por la libertad y la igualdad.


