Varios cruceros sin pasajeros han cruzado por primera vez el estrecho de Ormuz desde su cierre, en un movimiento que refleja una reapertura limitada tras semanas de máxima tensión en la región. Las embarcaciones, que permanecían retenidas en el golfo Pérsico desde el inicio de la crisis, han retomado la navegación bajo estrictos protocolos de seguridad y coordinación internacional.
Entre los buques que han completado la travesía figura el MSC Euribia, que partió desde Dubái sin pasajeros a bordo y logró atravesar el paso sin incidentes, escoltado en parte del recorrido. También lo hizo el Celestyal Journey, lo que confirma un reinicio progresivo del tráfico marítimo turístico, aunque todavía lejos de los niveles habituales previos al conflicto.
La decisión de operar sin pasajeros responde a criterios de seguridad ante la persistente inestabilidad en la zona, marcada por el pulso geopolítico entre Irán, Estados Unidos e Israel. Las navieras han priorizado el reposicionamiento de sus buques fuera del área de riesgo, a la espera de garantías que permitan retomar la actividad comercial con normalidad.
El estrecho de Ormuz sigue siendo un enclave crítico para el comercio energético global, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Su bloqueo provocó una caída drástica del tráfico marítimo y tensiones en los mercados internacionales, con incrementos puntuales en los precios del crudo y desvíos en las rutas comerciales.
Ensayo
Fuentes del sector apuntan a que los tránsitos actuales se realizan con ventanas de paso limitadas, bajo vigilancia militar y con comunicación constante con las autoridades marítimas de la región. Además, varias compañías mantienen suspendidas sus escalas en puertos del golfo Pérsico, lo que afecta a itinerarios turísticos y cadenas logísticas asociadas.
Pese a estos primeros cruces, la situación dista de una normalización plena. El riesgo de incidentes sigue siendo elevado y cualquier escalada podría derivar en un nuevo cierre del paso. En este contexto, el retorno parcial de la navegación se interpreta como un ensayo operativo para medir la viabilidad de reabrir uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo.


