«Es terrible destruir de forma tan brutal una celebración tan feliz y conmovedora», lamenta el arzobispo de Berlín tras el atentado en el Orgullo Gay

Heiner Koch es uno de los grandes defensores de la llegada masiva de inmigrantes, aunque no se quiso pronunciar sobre que el asesino era musulmán

El arzobispo de Berlín, Heiner Koch, mostró su conmoción tras el atentado que terminó de forma trágica con la celebración del Christopher Street Day (CSD), la principal marcha del Orgullo LGBT en la capital alemana. El prelado lamentó que una jornada de celebración y convivencia acabara marcada por la violencia y afirmó: «Es terrible destruir de forma tan brutal una celebración tan feliz y conmovedora. ¡Qué acontecimiento tan terrible! El odio no debe vencer».

Koch anunció que las celebraciones religiosas de la archidiócesis estarían dedicadas a las víctimas, los heridos y la defensa de la convivencia pacífica, tras un ataque de un extremismo islamista radical. De eso no dijo nada el arzobispo, fiel defensor de la llegada masiva de inmigrantes, siendo un claro ejemplo del ala progresista de la iglesia alemana.

Los hechos ocurrieron la noche del 25 de julio, después de una jornada de conciertos, desfiles y actividades públicas con motivo del Christopher Street Day. Según la investigación policial, una furgoneta irrumpió entre la multitud en la zona del Tiergarten, causando la muerte de una mujer y dejando cerca de treinta heridos, varios de ellos graves.

El autor fue identificado como Abdul B., un joven de 21 años de origen musulmán que era conocido por las fuerzas de seguridad. Los investigadores analizan sus posibles vínculos con el islamismo radical y con entornos relacionados con el autodenominado Estado Islámico. Precisamente, la policía alemana le dejó libre a pesar de contar con numerosos antecedentes.

El perfil de Heiner Koch genera debate tras el atentado

Las declaraciones del arzobispo han generado especial atención por su trayectoria dentro de la Iglesia alemana. Heiner Koch es una de las figuras más representativas del sector progresista del episcopado alemán y durante años ha defendido posiciones favorables a una mayor apertura en cuestiones sociales y migratorias.

El arzobispo berlinés ha apoyado una política de acogida a inmigrantes y refugiados, defendiendo que la protección de las personas perseguidas forma parte de los valores cristianos. En 2016 rechazó los discursos contrarios a la inmigración y reclamó una atención especial para colectivos vulnerables. De aquellos barros, estos lodos. La iglesia también a favor de la Agenda 2030 y en contra de su pueblo.

Sus críticos han señalado en ocasiones la tensión existente entre estas posiciones de apertura migratoria y los problemas de integración o radicalización que han protagonizado algunos individuos en Europa, como es el caso. Sin embargo, las autoridades alemanas mantienen la investigación centrada en la responsabilidad individual del presunto atacante.

Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, calificó el ataque de «acto abominable« y aseguró que suponía un golpe contra la sociedad alemana. El alcalde de Berlín, Kai Wegner, afirmó que el terrorismo no conseguirá alterar la convivencia ni la forma de vida de la capital. Quizás sí debería alterar la convivencia para que no se vulevan a producir semejantes desgracias.