El Gobierno concede un total de cinco indultos, entre ellos el de Laura Borràs, mientras resurgen las declaraciones del propio Sánchez diciendo que es una «vergüenza»
Bendita hemeroteca, sino viviríamos ya en un mundo orwelliano donde la mentira y la verdad se utilizan a conveniencia, bueno ya se hace, pero al menos retrata al protagonista. El Consejo de Ministros ha aprobado cinco nuevos indultos, tres de ellos a personas condenadas por delitos de corrupción, una decisión que ha reabierto el debate político por la contradicción con la posición que el PSOE y el propio Pedro Sánchez defendieron durante años. El anuncio quedó en un segundo plano por la crisis de los incendios y la comparecencia del presidente para hacer balance del curso político.
Entre los beneficiados figura Laura Borràs, expresidenta del Parlamento de Cataluña y dirigente de Junts, condenada por prevaricación y falsedad documental al fraccionar contratos públicos para adjudicarlos a un colaborador. El Gobierno le ha concedido un indulto parcial, reduciendo su pena de prisión de cuatro años y medio a dos años, aunque mantiene la multa y la inhabilitación. También han sido indultados el exalcalde de Linares, Juan Fernández Gutiérrez, condenado por malversación, y el gestor cultural Natalio Grueso, condenado por malversación, falsedad documental y delito societario.
La decisión contrasta con las posiciones mantenidas por el PSOE durante más de una década. En 2013 y 2017, los socialistas registraron iniciativas en el Congreso para prohibir los indultos a condenados por corrupción, defendiendo que quienes hubieran utilizado un cargo público para obtener un beneficio económico no debían recibir esta medida de gracia. El propio Pedro Sánchez llegó a afirmar en 2014 a Rsito Mejide que «no tenía ningún sentido que un político indultase a otro político» y aseguró sentir «vergüenza« por ese tipo de decisiones.
El Ejecutivo justifica ahora el indulto a Laura Borràs alegando que el propio Tribunal Superior de Justicia de Cataluña consideró que la pena de prisión era «desproporcionada« y sugirió al Gobierno la posibilidad de conceder un indulto parcial. Además, el ministro Óscar López ha defendido que esta medida forma parte de la estrategia de normalización política en Cataluña, en la misma línea que los indultos a los líderes del procés y la posterior Ley de Amnistía.
Los principales indultos concedidos por Pedro Sánchez
Desde su llegada a La Moncloa en 2018, el Gobierno de Pedro Sánchez ha concedido más de un centenar de indultos. Los más conocidos fueron los nueve indultos concedidos en 2021 a los líderes del procés, condenados por sedición y malversación tras el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. El Gobierno argumentó que buscaba favorecer la convivencia y reducir la tensión institucional en Cataluña, aunque mantuvo las penas de inhabilitación.
En 2026, el Ejecutivo ha vuelto a situar los indultos en el centro del debate al beneficiar a Laura Borràs, Juan Fernández Gutiérrez y Natalio Grueso, todos ellos relacionados con delitos de corrupción o contra la administración pública, además de otros dos condenados por delitos distintos.
¿Por qué puede hacerlo?
El indulto es una medida de gracia regulada por la Ley de 1870, que permite al Gobierno perdonar total o parcialmente una condena mediante un Real Decreto aprobado por el Consejo de Ministros. No elimina el delito ni la condena, sino que reduce o extingue la pena impuesta.
La legislación española no prohíbe indultar a condenados por corrupción, pese a que distintos partidos, incluido el PSOE cuando estaba en la oposición, defendieron en varias ocasiones modificar la ley para impedirlo. Esa reforma nunca llegó a aprobarse, por lo que el Ejecutivo mantiene la potestad legal de conceder estos indultos cuando considera que concurren razones de justicia, equidad o utilidad pública.
La decisión ha generado críticas por la contradicción entre la posición histórica del PSOE y la actuación actual del Gobierno, especialmente al afectar a condenados por corrupción, un ámbito en el que los socialistas habían defendido durante años una política de tolerancia cero. Ni una ni otra.


