Las elecciones a la comunidad de Castilla y León confirman con rotundidad el ascenso de la derecha española. Los resultados han sido claros y contundentes. El PP, que optó por la convocatoria de elecciones al no poder aprobar los presupuestos, ha acertado a tenor de los resultados. Las dos convocatorias electorales anteriores, Extremadura y Aragón, jugaban un precedente importante con respecto al incremento que estaba experimentado la formación de Abascal. Podría convertirse esa convocatoria en Castilla y León en otro peldaño más de ascenso de VOX pero no ha sido así. Las expectativas que habían generado se desvanecieron relativamente al cierre de las urnas este domingo 15 de marzo. Se puede afirmar que fue todo un acierto la convocatoria anticipada de los comicios.
El PP no solo se ha hecho con la victoria, sino que también ha reforzado su liderato. Los de Mañueco y Feijóo han superado los pronósticos. Tras ese adelanto electoral, las encuestas no proyectaban mucho optimismo. No les confirmaban una mejora en la representación en las Cortes castellanas, aunque todas ellas le daban como ganador. Pero de nuevo la realidad lo ha corregido y el resultado ha sido un ascenso en la representación institucional de dos procuradores a añadir de los que ya tenían, llegando hasta los 33. Pero lo que más se podría subrayar es que la derecha ha batido el récord. Nunca, en toda la historia de la democracia en las tierras de Castilla y León, la derecha había tenido un porcentaje de respaldo tan amplio. Los ciudadanos castellano-leoneses han confiado en ese bloque hasta casi un del 55% de los votantes.
La izquierda, con el PSOE como cabeza visible, está perdiendo confianza entre los ciudadanos. Va perdiendo votos, escaños y cuota de poder. La mala gestión del gobierno central se vuelve a reflejar en otra comunidad autónoma. Estaba tan asumida la derrota que la líder de SUMAR y vicepresidenta del gobierno y Ministra de trabajo Yolanda Díaz ha puesto tierra de por medio. Ha preferido acudir a los premios cinematográficos Oscars en Hollywood que apoyar a sus compañeros en las tierras de Castilla.
Pero la derrota de la izquierda, con Sánchez a la cabeza, está contribuyendo a arrastrar al socialismo al abismo. Primero fueron los comicios en las tierras extremeñas, luego continuaron las de Aragón y ahora las tierras castellanas y continuará Andalucía, quien puede señalar al socialismo y a la izquierda en general la salida. Su proyecto está amortizado, si en algún momento lo hubo.
Los ciudadanos de este país van expresando su opinión a través de las urnas y en su mayoría se muestran molestos porque sus impuestos han ido a parar a ‘chicas alegres’ o a la ampliación de una manera poco convencional de patrimonios de dirigentes socialistas. En definitiva, se muestran hartos de corrupción y prostitución, pero sobre todo de la falta de protección a las mujeres acosadas, abusadas y asesinadas.
Sin olvidar a las gentes del campo, los agricultores y ganaderos que están viendo como se les está poniendo barreras constantes a sus labores. Se entorpece su trabajo empujándoles a su abandono y de esa manera todos nos veremos más perjudicados más de lo que ya estamos. El campo se vacía y sus productos escasean teniendo que adquirirlos en mercados del exterior con las consecuencias negativas que eso conlleva.
Pagan las consecuencias
Pero su mala gobernabilidad también se refleja en la defensa de la mujer. Nunca un ministerio de igualdad tuvo tanto presupuesto con los resultados que se están viendo reflejados. Se gastan recursos en proyectos inútiles, incluso se organizan cursos para mayores de 60 años para hablar sobre la masturbación a edades avanzadas. Sin olvidar la organización de fiestas que nada tienen que ver con la igualdad. Todo ello ha significado restar recursos para la protección de las mujeres y el resultado es que cada año que pasa la lista de mujeres asesinadas por sus compañeros o esposos aumenta. No se le ha puesto ni freno ni solución.
Los comicios de las diferentes comunidades es el epílogo de una pesadilla que estamos sufriendo todos los españoles. El socialismo se ha trasformado en un sistema asfixiante que está destrozado la sociedad. La comunidad de Castilla y León es el último capítulo del hartazgo de los ciudadanos de un gobierno sin brújula ni norte. Los comicios autonómicos son el fiel reflejo de la voluntad ciudadana. Es la traducción de un deseo, el deseo de una sociedad de sacudirse a unos gobernantes que están llevando a este país a la ruina social y económica.


