Intensifica su estrategia de ataques de largo alcance y golpea infraestructuras energéticas y militares en varias regiones rusas, además de Moscú y San Petersburgo
Ucrania lanzó durante la madrugada de este miércoles uno de los mayores ataques con drones contra territorio ruso desde el inicio de la guerra como respuesta a los diez fallecidos ayer en un ataque ruso a su territorio. Según el Ministerio de Defensa de Rusia, más de 350 drones fueron enviados contra distintas regiones del país, incluidas ciudades como Moscú y San Petersburgo. Las defensas aéreas rusas aseguraron haber interceptado buena parte de los aparatos, aunque varios lograron alcanzar infraestructuras estratégicas.
Uno de los principales objetivos fue una terminal petrolera situada en San Petersburgo, ciudad que acogía el inicio del Foro Económico Internacional, uno de los eventos más importantes del calendario político y empresarial del Kremlin. Las explosiones provocaron columnas de humo visibles desde distintos puntos de la ciudad y obligaron a imponer restricciones temporales en el aeropuerto de Púlkovo, donde decenas de vuelos sufrieron retrasos o cancelaciones.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó que las operaciones tuvieron como objetivo instalaciones vinculadas al abastecimiento de combustible y a la infraestructura militar rusa. Además de la terminal petrolera, las autoridades ucranianas señalaron que fueron atacadas una base militar en Kronstadt y una fábrica de armamento en la región de Tambov, situadas a cientos de kilómetros de la línea del frente.
Las autoridades rusas informaron de daños en varios distritos de San Petersburgo y de la región de Leningrado. El gobernador regional afirmó que las defensas aéreas derribaron decenas de drones durante la ofensiva. Moscú considera estos ataques una nueva escalada del conflicto y acusa a Kiev de intentar golpear objetivos sensibles para generar impacto político y económico en el interior de Rusia.
La ofensiva ucraniana se produjo apenas un día después de que Rusia lanzara uno de los bombardeos más intensos de los últimos meses contra Ucrania. Según Kiev, las fuerzas rusas emplearon más de 650 drones y más de 70 misiles en ataques sobre ciudades como Kiev, Dnipró y Járkov, causando al menos 23 muertos y más de un centenar de heridos. El Gobierno ucraniano presentó la operación de este miércoles como una respuesta a esa oleada de bombardeos.
Mientras continúan los intercambios de ataques a larga distancia, la guerra entra en una nueva fase marcada por la creciente capacidad de ambos bandos para golpear infraestructuras estratégicas lejos del frente. Los ataques con drones se han convertido en una de las principales herramientas militares del conflicto, ampliando el alcance de las operaciones y aumentando la presión sobre las retaguardias de Rusia y Ucrania.


