¿Dónde están los tiempos, en los que el Sistema de la Seguridad Social se encontraba en números verdes? ¡Qué tiempos fueron aquellos, en los que el relevo generacional se encontraba plenamente garantizado! Cuando lo excepcional en las familias era que el número de miembros se encontrara por debajo de las cuatro personas: los padres y dos hijos, siendo habitual que las familias fueran superiores a estos cuatro.
España era un país donde la familia era considerada por los responsables políticos de aquella época, como un valor al que había que proteger. Un pilar fundamental de la sociedad que merecía una atención muy especial por parte del entramado y dirección política. Se premiaba a las familias con un número de miembros muy notable, de una forma pública y notoria ya que, desde las más altas instancias del estado, veían que se plasmaba en una mejora de la sociedad. Se entendía que la familia era la herramienta imprescindible para llevar a efecto un proyecto de nación.
Debido a ese valor añadido que se daba a la unidad familiar se fue cimentando la sociedad actual de la que algunos analfabetos de la historia cuestionan y tratan de desdibujar. Suelen ser personajes que, por su escasa experiencia y conocimiento, a pesar de tener en su haber carreras universitarias, son realmente invidentes de nuestra historia reciente. A diferencia de la actual juventud, algunos hemos vivido la época pasada donde la organización del país se encontraba dentro en un régimen diferente al actual. Era una manera de gobernar alejada de la voluntad popular, pero eso no significaba que todo lo que los dirigentes cometieran errores.
El régimen dictatorial en el que nos hallábamos era muy duro para la oposición, que tras la guerra civil se le colocó fuera de la ley. Las personas que se encontraron en el lado opuesto de las leyes establecidas no fueron el principal foco al que había que “extirpar” por parte de los ganadores de la contienda armada. Tras la guerra se fue construyendo una sociedad basada en las personas y, sobre todo, en las familias y no se basó en pasar factura a quienes habían sido los perdedores de la guerra. Poco a poco el régimen desactivó, aunque no como se hubiera deseado, el ajuste de cuentas con el bando derrotado.
Se colocó a la familia como el eje principal en el que la sociedad debía girar. Fue el régimen liderado por Franco el que colocó a las familias como prioridad a la que había que atender de manera especial para la reconstrucción de un país que se había auto flagelado. Al contrario de lo que sucede actualmente. A la familia se la ha desplazado como eje vertebrador de la sociedad. La familia es, para la casi totalidad de nuestros gobernantes actuales, un tropiezo en la construcción de un modelo de sociedad. Saben perfectamente que fortalecer el núcleo familiar significaría el fracaso de un proyecto de sociedad que solo busca que la tutela de nuestro país se lleve a cabo por quienes lo dirigen y que, a la vez, esos dirigentes forman parte del espacio ideológico de la izquierda.
Es decir, el diseño que está siendo ejecutado se encuentra en una fase preliminar para la recuperación del totalitarismo y la dictadura del proletariado. Lo que significa el implantar como forma de gobierno el social-comunismo. Una copia de la Rusia de Putin, la Cuba de Castro o la Venezuela de Maduro. Si la sociedad española no está dispuesta a que se tiren más de cuatro décadas de democracia y libertad y que se vayan por el sumidero debe reaccionar y tomar la iniciativa. Es un deber que no se puede eludir para evitar que suceda el borrado de los mejores tiempos de la historia contemporánea de este país.


