Yo era ateo pero ahora creo. La reciente conversión de Díaz Ayuso

Cantaba con bastante poco gusto el cantante C. Tangana en una de sus canciones que «yo era ateo pero ahora creo«. Algo parecido le debió ocurrir a la presidenta del Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que en algún parece que tuvo una metamorfosis y abrazó la fe cuando ya parecía haberla perdido. La hemeroteca de vez en cuando pone las cosas en su sitio. O miente interesadamente o ha sufrido una transformación religiosa durante su carrera política.

Porque hasta en dos ocasiones declaró pública y abiertamente que ya no es católica, que no cree en Dios, e incluso llegó a decir que «perdí la fe a los nueve años» en una entrevista con Susanna Griso en Antena3 en 2019, hace apenas siete años, y que «no quedo para ir a misa». Lo tenía muy claro la popular, más allá de que hay muchos cristianos que no estén de acuerdo con la actual misa moderna y no vayan a la iglesia.

En otra entrevista más antigua en Intereconomía se mostró más categórica aún, interpelando a un tertuliano de manera directa, cuando le preguntó por la posibilidad de ser del PP y de derechas. «No sé si a ti te hicieron un examen de moral y de convicciones religiosas. Yo no quedo con la gente del Partido Popular para ir a misa, entre otras cosas porque no soy creyente», a lo que añadió que «yo no tengo que ver con masonerías de algún tipo».

Claro que en aquel momento, la madrileña solo era una miembro más del partido, que quizás ni imaginaba acabar siendo la presidenta de la Comunidad de Madrid y se permitía expresarse con total sinceridad, lo cuál respetamos. Sin embargo, una de las líneas habituales del discurso de Ayuso es la defensa de la tradición cultural cristiana de España. En distintas intervenciones públicas ha señalado que la identidad histórica del país no puede entenderse sin su herencia religiosa.

Ahora que el Papa ha visitado España se la ha visto muy entregada al Sumo Pontífice. Parece que ha sacado un cierto fervor religioso, quizás impostado, quizás ganado con el tiempo, aunque las sospechas de una triste farsa religiosa interesada planearán siempre sobre su cabeza.. Y ya sabemos que Dios lo ve todo. «Porque Dios ve todo lo que la gente hace, está al tanto de cada paso que dan. No hay lugar lo suficientemente oscuro como para que la gente mala se esconda de Dios. Porque el hombre no tiene que pedir cita para presentarse ante el juicio de Dios» (Job 34:21-37) ¿Metamorfosis o conveniencia?