El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, cuando contrajo matrimonio con Begoña Gómez y actualmente imputada por varios delitos, no me cabe ninguna duda de que conocía perfectamente a su futura esposa. Además, tenía el suficiente conocimiento de la trayectoria de la familia que iba a formar parte.
No es un bulo, ni una calumnia, ni tampoco una mentira si afirmo que el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, contrajo nupcias con la hija de un personaje, Sabiniano, cuyo oficio era bastante singular. Su profesión no requiere ninguna clase de diplomaturas. No existe enseñanza reglada ni mucho menos libros y enciclopedias para la formación. Solo se requiere estar desposeídos de empatía y, sobre todo, no disponer de principios y valores. Vivía de un negocio de saunas cuanto menos sospechoso.
Negocios que se desarrollan en locales donde se practicala prostitución . Es decir, Sánchez es el yerno de una persona que se dedicaba, porque ya falleció, al negocio sucio del tráfico y consumo de “carne humana”. Además, el presidente, se benefició de dicho despreciable negocio, residiendo en inmuebles fruto de los beneficios de las citadas saunas.
Todo ello no equivale a que Sánchez forme parte de esa clase de empresarios que se benefician de actividades inmorales, pero sencillamente el solo hecho el haberse beneficiado de los réditos que han generado las saunas le hace acreedor de numerosas críticas muy acertadas. Es de una inmoralidad extraordinaria alentar e incentivar el mercado indecente de la venta de la dignidad de las personas. De alguna manera, blanquea la prostitución ya que quien cierra los ojos ante la explotación de seres humanos es todo un presidente del gobierno. Es decir, forma parte de una parte de la sociedad que no cree en la igualdad.
Pedro Sánchez forma parte del grupo de personas que de una u otra forma aplauden la explotación de seres humanos contra su voluntad aprovechando las difíciles situaciones por las que atraviesan y que solo disponen de su cuerpo para llevarse un trozo de pan a la boca. Todo un personaje que no debería estar al frente del gobierno de España porque ha ‘pecado’ contra la dignidad de las personas. Es vomitivo escucharle hablar del respeto a los derechos humanos. Es humillante verle colocado detrás de la pancarta del ‘no a la guerra’. Incluso el manifestarse en favor de la igualdad habiéndose beneficiado de la prostitución.
Nunca en España hemos tenido un presidente del gobierno que se ha servido de la explotación de los seres humanos para contar con un tren de vida muy desahogado. A nadie le debería sorprender su forma de concebir lo que es estar al frente del gobierno. Sánchez desde que llegó al gobierno, ha continuado llevando la vida que tenía previamente.
España no es su prostíbulo
Ha considerado que él es el dueño de la sociedad, como su suegro de las saunas, gestionando a la plebe como Sabiniano lo hacía con las personas que trabajaban para él. Sánchez ha considerado que la sociedad española es carne de prostíbulo y de ahí su falta de respeto a la ley, a la democracia, en definitiva, a las personas. Ha considerado que el ser presidente del gobierno es la equivalencia a un negocio donde las normas y leyes solo él tiene derecho a dictarlas y el resto debemos acatarlas.
Por eso trata de ‘colonizar’ a las instituciones colocando a sus ‘siervos’ al cuidado de su negocio: Conde Pumpido, Pera Mato, Escrivá ……. el consejo de ministros, es su ‘ejército’, que deben servir al régimen que trata de imponer y que es el líder.
Pero lo más positivo y esperanzador es que tenemos un sistema democrático tan consolidado y sólido que es prácticamente imposible ‘reventarlo’. El intento de golpe de estado del 23-F, con Antonio Tejero, pistola en mano, y con una democracia que se estaba construyendo no pudo hacerlo. Después de casi medio siglo de democracia, Pedro Sánchez es una ‘pulga’ frente a un gran gigante como la democracia española. Nuestro sistema no tiene ni para empezar con esa pulga que ni siquiera genera un pequeño sarpullido.


