Un gol del portero en el descuento permite al Benfica entrar en el ‘playoffs’ ante un Real Madrid que volvió a dejar una mala imagen y pudo recibir una goleada mayor
En una de los duelos más sorprendentes de la fase de grupos de la Champions League, el Benfica protagonizó una victoria histórica al vencer 4-2 al Real Madrid en el Estadio da Luz. Los portugueses, dirigidos por José Mourinho, lograron el triunfo con un gol del portero en el descuento, que les permite acceder a la ronda de play-offs, mientras que el conjunto blanco quedó fuera de los ocho primeros de su grupo y deberá jugar la repesca. Mourinho volvió a hacerse notar frente a su exequipo y el Real Madrid pudo encajar una goleada histórica.
El encuentro comenzó con ventaja para el Real Madrid, que se adelantó en el marcador gracias a un cabezazo de Kylian Mbappé al borde del descanso. Pese a la superior posesión visitante, el Benfica reaccionó con rapidez: Andreas Schjelderup igualó y, poco antes del descanso, Vangelis Pavlidis puso por delante a los locales desde el punto de penalti. Los portugueses habían dado justamente la vuelta al partido y soñaban con clasificarse en el último puesto.
En la segunda parte, Schjelderup volvió a aparecer para ampliar la ventaja y, aunque Mbappé recortó distancias con su segundo tanto de la noche a pase de Guler, los locales controlaron el juego y aprovechaban los contraataques. A medida que el Real Madrid se desordenaba y que el cuadro local mantenía su ventaja, llegaron dos expulsiones de los blancos. primero Asencio por doble amarilla y después Rodrygo por protestar. El 3-2 no favorecía a nadie y el choque estaba a punto de claudicar.
El portero local, Trubin, se vistió de héroe de la manera más inesperada. Corría el descuento y el portero perdía tiempo. Pero la grada empezó con el ‘run-run’ y su banquillo empezó a hacerle gestos. El guardameta no entendía qué estaba pasando. Iban ganando al Madrid y el partido estaba a punto de acabar. Pero necesitaban un cuarto tanto, por el gol ‘average’. En la última bala, en un golpe franco desde el lateral, el entrenador portugués le hizo el gesto de que se fuera al área a rematar. El portero que hacía medio minuto perdía tiempo despistado, remató a la red en una auténtica fiesta futbolística.
Los blancos se convirtieron en los figurantes de una oda al fútbol con Mourinho volviendo a recuperar los titulares del fútbol mundial, esta vez en el modesto Benfica. Y liderados por un omnipresente Prestianni. Y es que las águilas volaron en el campo, con mucha más intensidad y más orden que los de su amigo Arbeloa, un aprendiz aún, que no parece encontrar la llave para abrir las puertas del éxito. Frente a la exaltación de Mourinho en el banquillo con el gol final, contrastó un Madrid apagado, incapaz de llegar al listón de intensidad de su rival y que deberá acudir al ‘play offs’ tras quedarse fuera del Top8.


