La denunciante del DAO dice que fue enviada al mismo edificio donde se produjo la agresión

Añade que un compañero colgó su teléfono en una web de prostitución, alegando un acoso constante tras los hechos denunciados

La agente de la Policía Nacional que denunció una agresión sexual por parte de José Ángel González, número dos de la policía nacional, volvió a ofrecer detalles escabrosos sobre la situación vivida. Según su testimonio, después de presentar la denuncia fue destinada a trabajar en el mismo edificio donde ocurrieron los hechos, una decisión que considera revictimizante y perjudicial para su bienestar profesional y personal.

La denunciante sostiene que, lejos de recibir protección, se vio obligada a continuar su labor en el entorno donde presuntamente se produjo la agresión. Esta circunstancia, afirma, incrementó la presión psicológica y el aislamiento dentro del cuerpo policial. El caso generó controversia interna y abrió un debate sobre los protocolos de protección a víctimas dentro de las fuerzas de seguridad.

En paralelo, la agente había acusado en 2017 a un líder de un sindicato policial de difundir su número de teléfono en páginas web de prostitución. Según su versión, la publicación de sus datos personales derivó en llamadas y mensajes de contenido sexual, afectando gravemente a su vida privada y reputación. De este modo, se estaría dando un claro caso de acoso laboral, más allá de la agresión sexual que ella denuncia, por lo que el daño no acabó ahí.

Sin embargo, aquella denuncia fue archivada judicialmente al no apreciarse indicios suficientes para continuar el procedimiento. Tras el archivo, el dirigente sindical señalado presentó una denuncia contra la agente por un presunto delito de apropiación indebida, lo que añadió un nuevo frente judicial al conflicto. Ahora, el número dos de Marlaska ha dimitido por las graves acusaciones.

La concatenación de denuncias cruzadas y decisiones administrativas ha convertido el caso en un proceso complejo, con implicaciones disciplinarias y penales. Asociaciones y colectivos han reclamado mayor claridad y garantías tanto para la denunciante como para los implicados. Mientras tanto, la agente mantiene su versión de los hechos y asegura que continuará defendiendo su honor y sus derechos.