En Peñalba de Castro (Burgos) se encuentran los restos de una de las urbes más importantes del Imperio Romano en España. Al llegar, la elevación de la antigua ciudad sobre el resto del paisaje y la presencia cercana del Arandilla, afluente del río Duero, nos presentan un territorio prototípico del Imperio Romano, donde la seguridad y la presencia cercana de agua lo convirtieron en un lugar estratégico y relevante. Además, supuso un sitio de paso importante, al estar comprendido entre Tarraco (Tarragona) y Asturica Augusta (Asturias) pasando por Caesaraugusta (Zaragoza). En el cerro del Alto del Cuerno se asienta un solar que a día de hoy es un yacimiento arqueológico de la antigua ciudad de Clunia, creada en el S. I a.c. Para que nos hagamos una idea, antes incluso de que el gobernador romano en Jerusalén, Poncio Pilato, ordenara la crucifixión de Jesucristo, Clunia Sulpicia ya había resistido de manos del general rebelde Quinto Sertorio las acometidas de Pompello.
Esta ciudad, fundada en la época del emperador Tiberio, comprendió diferentes rangos dentro de la estructura de las ‘metrópolis’ del imperio. Primero se le concedió el término de ‘municipium’, donde se podía acuñar moneda. Después, en algún momento entre los imperios de Tiberio y de Claudio I, se convirtió en punto administrativo provincial de Roma e incluso llegó a ser la capital del conventus iuridicus Cluniensium, la sede administrativa oficial de la provincia Tarraconensis. En una visita inicial, se hace difícil imaginar que en su época de mayor esplendor Clunia alcanzara los 30.000 habitantes. Pequeños restos de antiguas manzanas, barrios y calles obligan a disparan la imaginación para pensar que tanta gente pudo convivir sobre un solar apartado, marcado además del fuerte viento y las bajas temperaturas en invierno. Los mosaicos en el suelo, por su parte, dan información sobre la magnitud de cada estancia de las que allí quedan.




Pero es que a Clunia no le falta nada. Domina el teatro sobre el resto por su gran estado de conservación, pero también contó con un prestigioso foro, basílica, termas y viviendas de distintos calibres. El Museo que alberga el recinto da cuenta de lo que sobrevivió. Lo primero que llama la atención en la visita es el teatro, excavado en roca y que conserva prácticamente la totalidad del graderío. Fue creado con posterioridad al resto de la ciudad, en el S. I d.c. y su recuperación fue merecedora del premio en la sección de ‘Restauración y rehabilitación‘ otorgado por los Premios bianuales de Arquitectura de Castilla y León de 2004-2005. Destaca además su excelente acústica.
Posteriormente, ascendiendo cerca de un kilómetro por la colina, nos introducimos en lo que fue la necrópolis. Restos de edificaciones y de antiguos mausoleos acompañan intermitentemente al viajero hasta toparse con la zona de termas, un espacio muy apreciado en aquellos días y que se conserva aceptablemente en su base. Si seguimos subiendo alcanzamos el corazón de la ciudad, donde se encontraba el foro romano, la basílica y algunos edificios administrativos, en los que se reservaban estancias destinadas al trueque entre ciudadanos. También llama la atención en esa zona La Ermita Nuestra Señora del Castro, construida en el románico.
La historia también recuerda cómo fue en este lugar donde, en el año 69 d.C., Servio Sulpicio Galba, estando en esta ciudad, recibió la noticia de su nombramiento como nuevo emperador. Seis años después, la ciudad fue asediada con motivo de las guerras sertorianas. Y ya a partir del S. III llegó la decadencia de este importante territorio jurídico de Roma. A raíz de que el Imperio ya agonizaba comenzó una paulatina despoblación, incluso a finales de ese siglo fue incendiada por pueblos bárbaros, en concreto, por los franco-alamanes. En plena conquista de la Hispania visigoda por los musulmanes, la ciudad y su entorno fueron conquistadas por las tropas del general bereber Ṭāriq ibn Ziyād sobre el año 713. Más tarde, los cristianos la repoblaron en 912 y emplazaron su ciudad en el lugar que ocupa actualmente Coruña del Conde.
La entrada ordinaria al recinto es de 5 euros y la visita dura aproximadamente 1h 30. Información aquí: https://clunia.es/visita-clunia/horarios/.


