«El dinero en muchas ocasiones abre la puerta de la codicia y compra voluntades que jamás se creyó que estuvieran en el mercado de la subasta moral«
Una actuación bélica en Venezuela que el presidente americano, Donald Trump, se ha adelantado a señalar que “no tiene precedentes desde la Segunda Guerra Mundial”. Se ha ejecutado la intervención con el objetivo de liberar, a los venezolanos, de las cadenas con las que se encuentran atados por un régimen criminal. Una intervención que se podría calificar de ‘quirúrgica‘ por la precisión con la que se ha efectuado, y ha servido como motivo esencial para celebrarlo. De hecho, cientos de miles de venezolanos que residen en nuestro país se han concentrado en varias ciudades españolas para celebrar la detención de Nicolás Maduro. Se felicitaban de detener al hombre que aparecía en sus pesadillas. Un individuo detestable, dictador, asesino y torturador que hasta ahora usurpaba el poder en Venezuela. Esta intervención y posterior caída de Maduro ha llevado a los venezolanos a declarar su satisfacción porque podrán regresar a su país para reencontrarse con su familia. Más de 400.000 venezolanos viven en nuestro país y muchos de ellos tuvieron dejar Venezuela por amenazas del régimen sanguinario impuesto por el chavismo. Abandonaron su país a la fuerza para evitar ser ejecutados, dejando atrás a los seres más queridos y los EEUU le han abierto una ventana a la esperanza.
Pero esta intervención no solo va a beneficiar a Venezuela y a los venezolanos. Hay que examinar lo que significa todo ello. Los EEUU, en boca del presidente Trump, gestionará la producción de petróleo del país que Maduro robó a sus ciudadanos. Una recuperación para que el pueblo de Venezuela emerja de la pobreza a la que le sometió el chavismo. Aunque no solo el petróleo beneficiara a los venezolanos.
El ‘oro negro’ de Venezuela servía para mantener otra dictadura, la cubana. La intervención americana va a tener efectos colaterales muy negativos para la dictadura de Cuba. Los ‘manguerazos’ económicos que Venezuela le suministraba a la Cuba comunista se verán clausurados. Lo que nos lleva a deducir y preguntar. ¿Será Cuba la próxima parada de los EEUU con las fuerzas de su ejército? La intervención de las fuerzas americanas, que no ha conllevado ninguna baja, no se hubiera llevado a cabo con éxito, según ha declarado un ex Alto Representante de la UE, sin ayuda desde dentro de Venezuela. Especula, sin mostrar ninguna prueba, que existe algún ‘topo’ dentro del régimen, personas que desde el corazón del régimen están traicionando al líder Maduro para poder ‘salvar el pellejo’ cuando llegue la hora de responder por lo que ha ocurrido durante un cuarto de siglo de dictadura chavista.
Sin olvidar la recompensa que ofrecía EEUU de 50 millones de euros por delatar al dictador Maduro. El dinero en muchas ocasiones abre la puerta de la codicia y compra voluntades que jamás se creyó que estuvieran en el mercado de la subasta moral. Aunque también se podría especular que los sistemas de defensa de Venezuela estuvieran en una situación muy precaria. De ahí la facilidad con la que se ha llevado a cabo la intervención.Sin ningún derramamiento de sangre, Donald Trump, en una operación impecable, realizada por las fuerzas del ejército norteamericano, compuesto por 150 aeronaves, sin derramamiento de sangre y sin una víctima, ha conseguido liberar a un pueblo encerrado en la cárcel de la tiranía del miserable e ilegítimo presidente de Venezuela. Por fin, después de más de 25 años, los venezolanos volverán a vivir en paz y en democracia. Volverán a disfrutar de la libertad y de forma paulatina irán recuperando la confianza en sus dirigentes que ellos mismos elijan, para que tomen el timón de la nación. Desde hace más de medio siglo el pueblo de Venezuela, hermanos de España, podrá vivir sin sobresaltos. Podrán dormir sin que a media noche los sicarios de Maduro les arranquen de sus casas para enviarles al infierno de las temidas cárceles chavistas. Si se confirma que se han liberado de los ‘grilletes’ con que la dictadura les amarró, será el regreso a la vida.
Muertos en vida
Durante un cuarto de siglo, los venezolanos respiraban, pero no por ello permanecían vivos. El régimen de Maduro les había asesinado civilmente. A los suyos, Maduro les ha encerrado en la tumba reservada para los vivos. La tumba de la miseria y la falta de libertad. Durante el mandato primero de Hugo Chávez y después de Nicolás Maduro, Venezuela se ha visto arrastrada hacia la pobreza y la falta de libertad sin que la comunidad internacional contribuyese de manera activa a impedirlo. Sobre todo, nuestro país. El ejecutivo socialista, con Sánchez a la cabeza, ni siquiera felicitó a la líder de la oposición venezolana, María Corina, cuando se le concedió el premio Nobel de la Paz. Sánchez, por aquel tiempo, argumentaba para evitar felicitar a Corina por su galardón, que él nunca felicita a los premiados por el Nobel. Una mentira más a las muchas que ha cometido a lo largo de los siete años que lleva en la dirección del gobierno, ya que sí felicitó a los anteriores.
Sánchez dio la espalda a una mujer con coraje, que ha empleado su vida en trabajar para que su país regrese a la democracia. María Corina ha podido abandonar la lucha porque oportunidades ha tenido, no le han faltado, pero ha optado por lo más difícil para ella y su familia, que es contribuir a la libertad de Venezuela. El premio Nobel no sólo es el reconocimiento a su gran labor por la libertad, también es el modelo a seguir de otras gentes que verán en ella el icono de referencia de la dignidad de las sociedades. Después de que Nicolás Maduro ha sido detenido por los EEUU, queda un largo camino por recorrer. Es muy importante que haya estabilidad en el país. Se debe controlar las reacciones que pueda haber tras la detención de Maduro. Como cualquier dictador a lo largo de su mandato, se le han ido uniendo muchos partidarios y algunos de ellos muy leales, lo que hace difícil la recuperación de la libertad. Son gentes que han estado ‘pegados al poder’ y ahora trataran de evitar lo que ya es inevitable. Perderán, como ya perdió Maduro, el mando. Se resistirán a abandonar sus privilegios porque conocen su final y no querrán que llegue.


