Se está convirtiendo en algo habitual, pero distorsionador en una democracia, que la patronal quede al margen de la negociación para la subida de SMI. Un hecho que debería llevar a realizar una muy seria meditación por parte del Ministerio de trabajo y los sindicatos CCOO y UGT, que son las otras dos “patas” de un equipo tan relevante para los trabajadores. Este incremento, que se ha llevado a cabo, nace cojo, sin el concurso de una parte esencial del equipo. Es como jugar un partido de futbol sin portero. Este principio de año se ha establecido un incremento del SMI de un 3,1%, lo que supone un 0,4 % superior a la inflación. Con anterioridad se ha aprobado la subida de las pensiones contributivas con arreglo al incremento de la inflación del pasado ejercicio que cerró con un incremento del 2,7%. Ambos incrementos son sustancialmente diferentes.
La diferencia ente un incremento y el otro es muy llamativo. Es algo poco entendible que no hayan sido unos incrementos de igual porcentaje. Incluso señalaría que el incremento de las pensiones debería estar por encima de la inflación, ya que quienes cobran una nómina con arreglo al SMI tienen la opción y capacidad de poder ingresar más recursos trabajando en uno o varios empleos más. Al contrario de lo que sucede con un pensionista que, con excepciones, es la pensión su único ingreso. Además, se ven doblemente perjudicados sabiendo que la inflación subyacente se ha venido incrementando, en los últimos años, una media bastante más elevada de esos 2,7% de la inflación convencional. Una de las razones para esa diferencia está muy a la vista. Las pensiones son pagadas por las arcas del estado a diferencia del SMI que es asumido por personas y entes privados. Además, cuanto mayor sea ese incremento mayor también es la recaudación fiscal. Y si esa mayor recaudación emana de los incrementos que han de pagar el sector privado, de los bolsillos privados. Lo cual equivale a un mayor aporte, para el estado, con respecto al aumento del SMI, es muy notable.
Pero dejando el aspecto económico a un lado se podría interpretar esa discriminación como una xenofobia hacia las personas de más edad. Es decir, las personas que han aportado durante décadas a la sociedad y al sistema de la S.S, se les discrimina en el ocaso de su vida. Se les ha estado explotando durante su etapa laboral si atendemos a lo que estamos describiendo y, cuando llega el tiempo de recoger los dividendos, se le racanea el pago de uno de sus derechos como es finalizar la vida acorde a lo aportado a la sociedad. Al parecer, una vez finalizada su trayectoria laboral no tienen los mismos derechos que las personas que en la actualidad se encuentran trabajando. Trabajadores que no llegarán a cotizar al menos los mismos años de los actuales jubilados. Tanto a los sindicatos UGT y CCOO, como al gobierno de la nación, los jubilados, que han contribuido durante décadas con su trabajo a sostener este país, una vez acabada su etapa laboral tienen menos derechos que el resto de trabajadores en activo.
¿Regreso al trabajo?
Da la impresión que estos jubilados tienen menos necesidades que el resto, pero también deben hacer frente al recibo de la luz, el IBI, tasa de basuras y demás impuestos. Tienen que seguir pagando a todos ellos y en demasiados casos, con su pensión, se han visto en la necesidad de aportar recursos a sus hijos para que puedan llegar a fin de mes, con una economía quebrada para la juventud. Y luego hay que tener en cuenta las residencias para personas mayores. El coste de una residencia es muy elevado. Por tanto, el penalizar las pensiones supone un maltrato a las personas más vulnerables como son los jubilados. Y con respecto a dar la posibilidad a los jubilados que lo deseen regresen al trabajo, apenas se facilita esa opción. No debería estar penalizado el volver a trabajar. Es totalmente injusto restar pensión a quienes se les permita regresar al mundo laboral. Porque si ya han conseguido llegar a cobrar una pensión, el hecho de volver a trabajar vuelve a obligar cotizar y pagar impuestos. Es aligerar la carga de la S.S. por regresar al trabajo. Es necesario reformas tanto a la hora de incrementar la subida de las pensiones como el facilitar, sin penalización en la pensión, el regreso al mundo laboral.


