El español es el idioma oficial de España. Es una verdad de perogrullo, pero es importante señalarlo dada las circunstancias que estamos observando, sobre todo, en comunidades autónomas como Cataluña y Vascongadas en las que conviven el español y otros idiomas de carácter regionalista como es el catalán y el vascuence y donde, además, los nacionalismos imperan gobernando junto al PSE-PNV, mientras que en Cataluña es el PSC es el que se encuentra en solitario al frente del gobierno regional (PNV, EH-BILDU, ERC, CONVIVENCIA CATALANA y JUNS).
Nuestra cultura es muy rica y diversa que la prestigia de manera notable, a través del idioma hablado por millones de personas. El español es el segundo idioma más hablado del mundo. Son aproximadamente 645 millones de personas que hablan español. Con un dato que debemos añadir de gran relevancia. Al contrario de lo que se puede pensar, China ha descartado el inglés como el idioma que se imparta en las aulas. Es el español el idioma extranjero elegido para que se estudie en los colegios y universidades chinos. Lo que puede suponer a medio y largo plazo un incremento extraordinario de hablantes de nuestro idioma en el mundo.
Aunque también cabe señalar que en Rusia se está intensificando la enseñanza del español frente al inglés. A lo que hay que añadir que durante el mandato de Obama en EEUU, se diseñó un programa para evitar que el español frenara su expansión como idioma vehicular. Son hechos que abren de forma importante el campo laboral de los ciudadanos españoles. Además, la ampliación de conocimiento del español en todo el mundo, incrementará las visitas a nuestro país, tanto del turismo vacacional como de convenciones o congresos. Es evidente que el idioma español abre muchas puertas del mundo. Lo que no ocurre con el catalán, euskera o gallego.
Los diferentes idiomas confirman la riqueza cultural de España que, además, hasta hace pocos años no generaba ninguna controversia en la sociedad. Los ciudadanos de a pie, en ningún momento han expresado malestar alguno con las personas que no utilicen el idioma oficial de España, en los últimos años, salvo cuando el nacionalismo ganó terreno. En los últimos tiempos, el nacionalismo lo ha contaminado todo. Los supremacistas han sembrado el racismo y la xenofobia a través de la utilización espuria del idioma. Aumentando su protagonismo en la sociedad a causa o, como consecuencia, de un gobierno de la nación débil.
Y así, los idiomas han sido utilizados como herramientas de corte político. Sobre todo, el euskera y el catalán. Ambos se han utilizado como algo identitario de las ideologías nacionalistas, con el fin de dividir a los ciudadanos y como instrumento inconfundible que delata el carácter xenófobo de los nacionalismos. Los resultados de esa utilización política lo comprobamos a través de las calificaciones académicas. El nivel de enseñanza y aprendizaje nos deja bien claro que la utilización del idioma como herramienta política de enfrentamiento es un gran error.
En las regiones que no tienen otro idioma, los resultados académicos superan a las regiones como Cataluña o Vascongadas con el catalán y vasco como idiomas cooficiales. Esa manera de actuar del nacionalismo racista está cosechando un pobre nivel educativo de los alumnos, que no podrán competir con alumnos de regiones como Castilla y León para poder alcanzar responsabilidades laborales de gran relevancia. Las comunidades catalana y vasca priman de manera clara y contundente los símbolos identitarios que han escogido el caduco nacionalismo como el idioma, que está sirviendo para generar una generación de una pobre preparación académica para el futuro laboral.
Sociedad analfabeta e ignorante
Lo que desde los nacionalismos se está cultivando es una sociedad analfabeta e ignorante a través de impedir la ampliación del conocimiento con los idiomas para aumentar los feligreses del nacionalismo e impulsar la vocación de las “vocaciones nacionalistas” y así aumentar el número de religiosos, sacerdotes y obispos que lleven la palabra del nacionalismo racista y xenófobo a los templos nacionalistas en los que se han convertido los colegios públicos y concertados tanto de Cataluña como de Vascongadas, sobre todo.
La escuela pública que antaño (época de Franco) estaba por encima en la calidad de enseñanza de los colegios privados, que ahora se ha transformado en un vertedero donde lo que menos importa es impartir conocimiento. Lo mollar, lo verdaderamente importante, es formar a verdaderos analfabetos nacionalistas, a los que poder mejor manipular. Donde el pensamiento de los alumnos se convierta en algo amorfo, sin sustancia y de esa manera los pastores de la “iglesia nacionalista” puedan guiarlos por el camino que más interese.
La sociedad, tanto vasca como catalana, principalmente debe “poner pie en pared” y reivindicar sus derechos como es el de elegir el idioma vehicular para la enseñanza de sus hijos. No deben acomplejarse ante la presión de los nacionalismos enfermos y de manos manchadas de la sangre de miles de víctimas que han asesinado. La sociedad no debe mirar para otro lado cuando desde medios de comunicación se manipula la realidad afirmando que los padres de alumnos eligen casi por unanimidad el euskera. Es una gran mentira ya que año tras año se ha presionado a los padres para que se expulse al español como idioma oficial. No debemos cerrar los ojos a esta imposición idiomática. El futuro de sus hijos está en juego.


