La final de la NBA 2026 enfrentará a dos equipos históricos y con narrativas opuestas: los San Antonio Spurs, liderados por la irrupción de Victor Wembanyama, el ‘unicornio’ de 2.25, no contaban con disputar la final dada su juventud y que se vieron las caras contra unos imponentes Oklahoma City Thunder. Por otro lado, unos New York Knicks que han vuelto a la élite tras casi tres décadas de ausencia en la última ronda.
Los Spurs llegan con un proyecto de reconstrucción acelerada que ya es competitivo al máximo nivel. Su juego se apoya en la versatilidad defensiva de Wembanyama y en un sistema ofensivo cada vez más dinámico, capaz de castigar en transición y en el tiro exterior, con bases como Fox, Castle o el rookie Harper, además de exteriores fiables como Champagnie o Vasell.
En el caso de los Knicks, el equipo ha construido su éxito desde la consistencia defensiva y el liderazgo de Jalen Brunson con su 1,88 de estatura, acompañado por una plantilla corta pero con calidad, que ha elevado su rendimiento en playoffs. El equipo neoyorquino ha firmado una racha dominante en la postemporada, consolidándose como un bloque sólido y difícil de superar en series largas.
Los Knicks llevan esperando todo el nuevo siglo para verse de nuevo en una final de la NBA. La última vez que los New York Knicks disputaron unas Finales de la NBA fue en 1999, precisamente contra aquellos San Antonio Spurs de Tim Duncan, muy dominantes en aquellos años, que ganaron fácil (4-1). Aquel equipo alcanzó la última ronda como octavo clasificado del Este en una de las sorpresas más recordadas de la liga.
Pasado siglo
Este regreso en 2026 supone, por tanto, el fin de una sequía de 27 años sin presencia en las Finales y abre la posibilidad de que Nueva York vuelva a pelear por el anillo. Hay que recordar que los neoyorquinos ganaron dos anillos: en 1970 y 1973, de modo que volverían atrás en el tiempo en caso de que se coronen.

El desarrollo de la serie estará condicionado por cuatro factores principales: el control del ritmo, la batalla en la pintura, la capacidad de los Knicks para limitar el impacto de Wembanyama y el desgaste de Brunson, acostumbrado a cargar el equipo a sus espaldas, sobre todo en los momentos calientes y que lleva mucha carga en postemporada. Cualquier lesión puede ser clave.
Los Spurs intentarán imponer un ritmo alto, mientras que los Knicks buscarán partidos más físicos y cerrados, donde la defensa de Thibodeau tenga mayor peso. La serie se presenta equilibrada en el papel, con dos equipos que han demostrado solvencia en ambas conferencias, sobre todo los Spurs que han eliminado al campéon Oklahoma.


