En el corazón del Parque de Urkiola, en la frontera entre Álava y Vizcaya, en medio de montañas, bosques, pinos y riachuelos nos topamos con una estampa que rompe con la estética habitual. Un centro vallado con alambres de espino y torres de control recuerda a un campo de concentración. Numerosos curiosos pasean por las instalaciones. Es un Gulag, más bien el decorado de lo que representa un gulag ruso, un campo de concentración de los que hubo muchos en Siberia para los prisioneros alemanes e italianos, especialmente. Allí se ha grabado la película Tregua, dirigida por Miguel Ángel Vivas, que narra la historia real de Reyes y Salgado, protagonizada por Miguel Herrán y Arón Piper, dos jóvenes que durante la guerra civil española lucharon en bandos contrarios pero que deberán compartir el sufrimiento y la esperanza en un gulag soviético durante la Segunda Guerra Mundial.
Hace más de año y medio se construyó el decorado para la grabación y, una vez rodada la cinta, aún sigue de pie entre montañas, ahora son los curiosos los que se acercan a sacarse fotos. Las dimensiones del centro son reducidas pero la sensación no dista de lo que podría ser un campo de trabajos forzados. Vallas de alambre, un camino principal (antigua pista del aeródromo), barracones a los lados, edificios principales y dos portones de entrada enormes, comandados por sendas estrellas de la URSS en lo alto. Y dos torres de vigilancia, que se encuentran en el exterior del campo, observándolo todo. Algunos visitantes logran trepar hasta ellas con la posterior reprimenda del vigilante de seguridad. Luego nos confiesa el «frío» que pasa durante todo el día allí, a pesar de que luce el sol en ese momento.






Porque la localización del Gulag es propicia. La sensación de estar en ninguna parte impregna el lugar. Se intuye, además, el frío invernal que tiene que hacer entre aquellas montañas. Localización perfecta para un lugar que representa el sufrimiento extremo de un ser humano, ante unas condiciones metereológicas difícilmente soportables en un lugar al que no llega nadie ni interesa. El decorado se sitúa sobre el antiguo aeródromo de Dima, en la localidad de Zumeltzu, utilizado durante la guerra civil, y donde en la actualidad aterrizan algunas avionetas de uso forestal.


La película vio la luz el 10 de octubre, pero los que quieran ver cómo era aproximadamente un campo de concentración soviético podrán hacerlo ya que, de momento, el decorado, aunque con algunos destrozos debido al temporal, se puede aún visitar.


